11 junio 2011

Glénat relanza Ikkyu en obra completa


Glénat nos da una buena noticia a todos los aficionados al manga y al cómic en general: el relanzamiento en obra completa de Ikkyu, de Hisashi Sakaguchi (en su edición en catalán). Ikkyu narra la vida de un monje zen del Japón feudal y es una obra maestra del manga de un autor que lamentablemente nos dejó demasiado pronto. Si no habéis leído esta fantástica obra, ahora no tenéis excusa. Copio aquí la información que podéis encontrar también en blog de la editorial:

Bones notícies per als aficionats al manga, a la doctrina zen ia la Història. Aquest juny de 2011 Glénat rellançarà la col.lecció completa d’Ikkyu, l’obra mestra del mangaka Hisashi Sakaguchi. Els quatre volums del manga es vendran en un pack al preu de 19,95 €.

Ikkyu Sojun va ser un monjo, un personatge real que va viure al Japó feudal (1382-1312), i d’ell se sap que va ser fill il·legítim de l’emperador Gokomatsu. Va esdevenir un mestre zen atípic que es va convertir en una de les grans figures del budisme, un gran cal.lígraf, un poeta i, sobretot, un inquiet inconformista que projectava una mirada sempre crítica sobre la seva societat i el seu temps. Abans que Hisashi Sakaguchi transformés la vida d’aquest monjo en un clàssic de culte del manga, Ikkyu ja havia inspirat una popular sèrie d’anime (Ikkyu-san) centrada en la seva infància.

Tot i ser aclamada per la crítica mundial i celebrada per la inmesa majoria dels lectors que a ella es van acostar, Ikkyu no va aconseguir arribar a l’estatus de betseller, ni al seu país d’origen ni amb les moltes edicions que va tenir al voltant del món. L’edició en català., Publicada entre 2006 i 2007 per Ediciones Glénat, no va aconseguir les vendes necessàries perquè la col.lecció pogués mantenir-se en les botigues i va haver de ser descatalogada. Esperem que l’atractiu preu d’aquest van tornar a llançar serveixi perquè aquesta fascinant obra sigui descoberta, finalment, pels molts lectors que es mereix.

08 junio 2011

Cómic Tecla 34

Ya está disponible en su página web el número 34 del boletín Cómic Tecla, la publicación sobre el mundo del cómic de la Biblioteca Tecla Sala de L'Hospitalet. Incluye seis “microreseñas” de cómics que quizás hayan pasado desapercibidos (y es una lástima) a cargo de Jaume Vilarrubí, la sección de novedades recomendadas a cargo de David Cuadrado, y las siguientes reseñas: Alec, Barcelona TM, Pinocho Blues, Daytripper, Bodyworld, Muertos de sueño, Greek Street (de un servidor), El invierno del dibujante y Agencia de viajes Lemming.

Lo podéis disfrutar aquí.

07 junio 2011

Animal Man: ecología y metacómic

A mediados de los 80, la editora Karen Berger fue la responsable del desembarco en DC de guionistas británicos como Alan Moore (V de Vendetta, La cosa del pantano, Watchmen) o Neil Gaiman (The Sandman), que habían militado en la revista 2000AD. Ellos se habían convertido en sinónimo de calidad y renovación del cómic americano. Otro nombre se añadiría a ellos pronto: Grant Morrison, encargado de los guiones de las series Doom Patrol y Animal Man. En esta última colección, Morrison recogió uno de esos personajes secundarios y olvidadeos para insuflarle una nueva vida: Animal Man es Buddy Baker, un joven que adquiere poderes animales tras la explosión de una nave alienígena. Lo que hubiera sido una ordinaria serie más de superhéroes, Morrison lo convierte en un tobogán de emociones, con una estructura muy bien pensada que, en los primeros números ya dejan intuir que el autor tenía pensada toda su etapa en la serie.

Y es que el mérito de Morrison es doble: por una parte, el personaje permite tocar el tema de los derechos de los animales, algo que apenas se había hecho en cómic antes. Por medio de Animal Man, Morrison critica la caza indiscriminada, la experimentación en laboratorios con animales, el uso de pieles... Por otra, el autor lleva al límite la narración creando un cómic que habla sobre la propia manera de hacer cómics, en un marco tan inesperado como es el género del superhéroes. Se convierte así, en un metacómic en el que el personaje adquiere conciencia de su condición. A quien haya leído Niebla, de Unamuno, le basta saber eso.

Tras publicaciones erráticas en distintos formatos por parte de Zinco y Norma, finalmente ha sido Planeta la que ha editado, en formato omnibus, toda la etapa de Morrison al frente de Animal Man. La serie continuó adelante, incluso con guionistas de renombre como Jamie Delano, y de hecho el personaje sigue inscrito dentro del universo superheroico de DC, pero sería Morrison el que imprimiría el carácter más personal a la serie. La edición de Planeta , en un único volumen, incluye los 26 números de Morrison, sus portadas originales, así como las de los recopilatorios, y varios artículos del mismo guionista.

06 junio 2011

Reseñas: Simbad (Dibbuks) y Máxima discreción, de López y Martín (Panini)

(Imagen de la sección aparecida en el periódico. Click para ampliar)

TdV 148: Aventura e intriga

· Simbad. Arleston, Alwett y Alary. Dibbuks, 2011. Navegante de los siete mares, vendedor de objetos mágicos, Simbad es uno de esos personajes surgidos al amparo de Las mil y una noches que nos han quedado como prototipo de aventurero. Sus historias fascinan a pequeños y grandes, pero en especial a aquellos que se acercan por primera vez a la página escrita, con la fascinación y la inocencia que sólo pueden dar las experiencias nuevas. Dibbuks en esta ocasión edita este Simbad en un tomo la serie de tres álbumes escritos por Christophe Arleston y Audrey Alwett, y dibujados por Pierre Alary. En esta historia, Simbad deja a su padre adoptivo para descubrir la verdad sobre sus orígenes. En su búsqueda conocerá a temibles magas, a extrañas criaturas que pueden convertirse en animales, y a un malvado genio y a su dueño que el lector seguramente reconocerá. Una historia llena de aventuras, con un dibujo exótico y bello, y una narrativa bien estructurada y ejecutada. Bellas y seductoras jóvenes, el embrujo de las noches de Bagdad, toques de humor e incluso de feminismo (impagable la puerta parlante de la cueva de Alí Babá)... El lector no ha de buscar más; se trata de un cómic en su sentido más original: una historia que engancha con un dibujo que enamora. En este sentido, es todo un acierto el haber publicado Dibbuks esta obra. ¿Qué más se puede pedir?

· Máxima discreción. Andreu Martín y Alfonso López. Panini, 2011. Antonio, Bernardo, Carlos y Daniel son cuatro amigos a los que la vida ha llevado por caminos diferentes. Mientras que los tres primeros utilizan su empresa como tapadera para negocios sucios con el narcotráfico, Daniel es detective privado. Pero cuando la codicia puede más que la amistad, se destapan algunos comportamientos que nunca habríamos imaginado. Éste es, en pocas palabras, el argumento principal de Máxima discreción.
La línea Panini Noir, donde habitualmente se publican las historias que edita el subsello americano Vertigo Noir, nos sorprende con un producto patrio: Máxima discreción, una historia de Andreu Martín (El sueño eterno, las novelas de la saga Flanagan) y el dibujante Alfonso López (Cambio climático y sostenibilidad, Miguel Núñez: mil vidas más). Una historia que puede pasar desapercibida por lo modesto de su planteamiento, pese a que sus autores son de primera fila. Estamos ante una obra de serie negra de calidad, bien narrada, sin cabos sueltos, e ilustrada con el habitual buen hacer de Alfonso López. Engaños amorosos, traiciones, mentiras, venganza, pero sobre todo, avidez de poder es lo que caracteriza esta obra, que gustará a los amantes del género.

Breves
· El reino salvaje. Kevin Huizenga. La Cúpula, 2011. ¿Existe el cómic abstracto? Si existe, está cerca de El reino salvaje, una obra experimental de Kevin Huizenga. Es un cómic que deja patidifuso al lector en una lectura de contacto. Tiene una primera parte más convencional, casi emparentada con el costumbrismo en cómic, el slice of life, para luego zambullirse en las asociaciones irracionales, en las imágenes yuxtapuestas y el sentido autorreferencial. Un cómic raro y difícil de leer, pero que vale la pena conocer. [Más info en una reseña extendida aquí]




· El caballero errante. Ben Avery y Mike Miller. Random House, 2011. George R. R. Martin está de moda, y es que su obra magna, Juego de tronos, ha llegado con éxito a la televisión. Los seguidores de esta saga literaria son legión, y conscientes de ello, en la colección DeBolsillo ha aparecido El caballero errante, una adaptación al cómic de una precuela de Juego de tronos ambientada en el mismo mundo. Una historia de fantasía, caballeros y superación personal que gustará a los amantes del género.



· Binky Brown conoce a la Virgen María. Justin Green. La Cúpula, 2011. Justin Green es considerado por muchos con el iniciador del cómic autobiográfico precisamente con la obra que ahora La Cúpula recupera: Binky Brown conoce a la Virgen María, una historia personal de traumas religiosos y de obsesiones compulsivas derivadas. Un cómic pionero, innovador, sólo apto para adultos, que llevó a un nuevo terreno al cómic y cuya influencia reconocen autores tan reputados como Robert Crumb o Art Spiegelman.

04 junio 2011

Mi hermano nocturno

Dentro de un mes, Jakob cumplirá diez años. Vive solo con su madre, que a menudo le habla del otro Jakob, su hermano, muerto el día en que iba a cumplir diez años. Para ella es evidente que su segundo hijo, nacido nueve meses después del accidente, es la reencarnación del primero. Jakob teme que la historia se repita y él también muera el día de su décimo cumpleaños. En clase de piano, encuentra a Miranda, una chica de su edad, cuya amistad le dará el coraje para asumir su destino.

Gallo Nero publica esta obra, Mi hermano nocturno, a medio camino entre la novela gráfica y el libro ilustrado, que estuvo en la selección oficial del Salón Internacional de Angouléme de 2009. Una obra a veces inquietante, a veces tierna, y ciertamente reflexiva. Mi hermano nocturno habla sobre la idea del "otro", de una forma parecida a como lo hacía Umberto Eco en La isla del día de antes, pero desde la perspectiva de un niño. En la obra, la autora reflexiona sobre la pérdida de un ser amada y de su restitución, y de la misma noción de identidad. Jakob es un niño perdido: su madre apenas le considera un reflejo de la pérdida que sufrió; su padre, es un ser ajeno desvinculado de él. La única conexión que encuentra con el mundo la logra a través de la música: se convierte en su espacio de libertad, a pesar de que en ella también encuentre ecos de su hermano fallecido. En toda esta espiral de sinsentido de una existencia menos vivida, la niña que conoce, Miranda, se convertirá en el acicate, en el psicopompo que exorcizará los miedos de Jakob.

La historia que nos propone la autora se complementa con su trazo personal y quebrado, deslavazado entre el texto. A veces más naïf, a veces más expresionista, tiene cierta deuda con pintores (más que con dibujantes de cómic como Gabrielle Piquet) como Picasso. La unión entre texto e imagen crean una obra de buena combinación.

La autora, Joanna Hellgreen, estudió arte en Suecia, luego en París donde vivió varios años. Publica regularmente sus ilustraciones en revistas extranjeras y suecas.

01 junio 2011

El cómic abstracto, en Agitadoras


En la revista digital Agitadoras de este mes se incluye un artículo mío titulado ¿Existe el cómic abstracto?, donde hablo, a rebufo de la publicación del extraño e inclasificable cómic El reino salvaje, de Kevin Huizenga, de las posibilidades de la abstracción en el cómic, o, al menos, del uso de narrativas yuxtapuestas o, en general, sin un sentido lógico. Una discusión curiosa por cuanto enlaza el cómic con otras artes de vanguardia, como el arte contemporáneo o la literatura experimental. Podéis leer el artículo entero aquí.

29 mayo 2011

Reseña: American Splendor, de Harvey Pekar (La Cúpula)

(Imagen de la sección aparecida en el periódico. Click para ampliar)

TdV 147: Puntales de un género


· American Splendor 1. Harvey Pekar y VVAA. La Cúpula, 2011. Harvey Pekar es un caso curioso en el mundo del cómic: un gris funcionario de Cleveland que se acerca al mundo del cómic gracias a su amistad con Robert Crumb, el gurú del underground, y con los años consigue ser uno de los guionistas de referencia. Y su obra capital, que ha llegado incluso al teatro y a la gran pantalla, es American Splendor, que ahora La Cúpula rescata en un formato integral por volúmenes, el primero de los cuales ahora ve la luz.
Pekar, al contrario que muchos de los que han seguido sus pasos en el cómic autobiográfico, sí consigue captar el interés por aquello que cuenta, aunque sean simples historias anecdóticas. Unas veces por el tono de cotilleo, de historias de faldas que nos explica un amigo. Otras veces, por el carácter personal e íntimo que alcanzan sus reflexiones (compárese el tono de Pekar en Una historia de horror cotidiano, sobre una afonía que se va agravando, con la autocompasión de Jeffrey Brown cuando habla de sus problemas gástricos). A veces, por la identificación que podamos sentir con el protagonista (el mismo Pekar, a veces mal encubierto, un outsider, una persona culta pero sin estudios, con aspiraciones, que en el fondo sólo quiere, como muchos de los que escribimos, ganar algo de respeto de su entorno). Pekar no es autocomplaciente como Brown, ni pretende deconstruirse cínicamente como Joe Matt (Peepshow, Pobre cabrón, Consumido): simplemente, se abre a nosotros, nos cuenta episodios de su vida de forma desordenada, como lo haría con un amigo. No espera con este acto hallar la iluminación ni desahogarse catárticamente. Sólo contar historias, historias que por su cercanía resultan interesantes. El género autobiográfico a menudo cae en esa introspección que, por otro lado, tan bien propicia, pero hay que ir con cuidado con ello: tiene el riesgo de convertirse en algo pretencioso o tan personal que no interese más que al autor. No todos podemos escribir un relato brillante como Spiegelman y sus problemas en la creación de Maus, o Seagle y sus dificultades para entender su relación con Superman en Es un pájaro..., o Trondheim y su forma de reírse de forma sana de su condición de dibujante algo psicótico en Mis circunstancias. Pekar fue siempre un firme defensor de la historieta como medio para contar historias, y que éstas no tenían que girar siempre en torno a supertipos en pijama. Por eso American Splendor es tanto una obra que marca un hito en el cómic como una nueva forma de entenderlo, que abriría con el tiempo la puerta a una nueva sensibilidad.

Breves Goreyianos
 · El huésped dudoso. Edward Gorey. Libros del Zorro Rojo, 2011. Libros del Zorro Rojo sigue incurriendo en ese pecado que es para nosotros, lectores, la edición de las obritas de Edward Gorey: en su formato original, de librito, y en tapa dura con sobrecubierta. En esta ocasión le han tocado a tres exquisiteces, la primera de ellas El huésped dudoso, una fábula en la que un extrañísimo ser se autoinvita a una casa y tan extrañamente como aparece, se va. Una delicia.


· El Wuggly Ump. Edward Gorey. Libros del Zorro Rojo, 2011. En El Wuggly Ump, tres niños despreocupados y felices tienen un encontronazo con un mostruote cavernario que come cieno pero está pensando en cambiar de dieta. De nuevo con los geniales pareados de Gorey, El Wuggly Ump es una mezcla de canción infantil, fábula cruel (ciertamente, el final no es feliz, pero ¿qué cuento tradicional lo tenía?), y siempre con el humor negro y el estilo particularísimo del autor.




· El zoo absoluto. Edward Gorey. Libros del Zorro Rojo, 2011. Si recuerdan Los pequeñines macabros, de nuestro mismo autor, Edward Gorey, en la que hacía un repaso al abecedario en forma de espantosas muertes infantiles, sabrán por donde va El zoo absoluto. Aunque exento de ese humor negro tan particular, en El zoo absoluto Gorey inventa una sensacional galería de animales imposibles, uno por cada letra del alfabeto. Ideal para jugar con los más pequeños, y para jóvenes de todas las edades. [Más info y detalles de la edición en esta entrada de Cisne Negro]

21 mayo 2011

Patrulla-X: Segunda Génesis

Volver a la Patrulla-X es volver a nuestra infancia. Su importancia en el mundo de los superhéroes Marvel no sólo estriba en que es uno de sus grupos más carismáticos, que ha sido objeto de numerosas adaptaciones a la gran pantalla (Tres entregas de X-Men, más el spin off de Lobezno, y una X-Men First Class por venir), sino que ha sido una cabecera que ha pasado por grandes bandazos editoriales y los ha podido sortear con dignidad. Tras su fundación a mediados de los 60 por Stan Lee y Jack Kirby, la colección sufrió una serie de vaivenes hasta que por fin dejó de editarse material nuevo, y en su lugar se volvieron a publicar antiguas historias. Pero en 1975, el cambio de rumbo lo dio el guionista Chris Claremont, que llevaría a la Patrulla-X a una nueva edad dorada, con una refundación que, como uno de sus personajes, se inspiraba en el Ave Fénix, que renace de sus cenizas.
En Patrulla-X: Segunda génesis, editada ahora por Panini, nos encontramos con una obra en la que los autores dejan claro que su intención es convertir una cabecera vetusta y ya casi exhausta en una nueva y desafiante epopeya. Para ello, los autores siempre tuvieron muy claro que no querían centrarse en el tema de fondo que siempre había tenido la colección mutante: la marginación de los que son diferentes. Si los 4F representaban para Lee y Kirby la unidad familiar, y los Vengadores el poder de la amistad, los X-Men eran el símbolo de la diferencia. No olvidemos que nacen en un contexto, mediados de los 60, que en EEUU se caracteriza por la lucha por los derechos civiles, y cuando los proclamas por la integración de todo lo que no es el canon social (el famoso tópico wasp: white anglosaxon protestant) se hacen patentes en las obras creadas en ese momento. Los mutantes son marginados: son los diferentes, son la excepción, lo antinatural, lo que no se ajusta al canon. En ese momento representan a todos aquellos que no encuentran su lugar en la sociedad de los USA: afroamericanos, hispanos, gays... Y aunque el tema de ser outsiders siempre seguiría apareciendo aquí y allá, Claremont apostó por otro tipo de aventuras. Aventuras que llevaran a los X-Men  al espacio, a que conocieran una nueva civilización, la Sh'iar, que entraría en el panteón estelar de Marvel junto a los Kree y los Skrull. Aventuras que transformaran el núcleo de la Patrulla, donde sólo resistirían Cíclope y una renovada Jean Grey, que descubriría sus nuevos poderes como Fénix. Aventuras donde se vería que no todos eran imprescindibles (un miembro de la nueva Patrulla-X moría en su primera aventura, en el Giant Size X-Men 1). Aventuras, en definitiva, que llevarían a otro nivel el título. Claremont, además, fijó el rumbo del timón haciendo de pequeños detalles un nuevo comienzo para los personajes. Pienso, por ejemplo, en Lobezno, del que se estableció que sus garras no eran un mero implemento de sus guantes, sino que provenían del interior de sus manos; o el hecho de que este mismo personaje sienta una atracción amorosa por Jean Grey, lo que llevaría en el futuro a momentos de gran tensión sexual entre ambos.
En el apartado gráfico hay que señalar que acompañan a Claremont dos autores en estado de gracia: por una parte Dave Cockrum, responsable de la renovación gráfica de los personajes, un gigante del lápiz; y más tarde un pujante John Byrne, formando lo que sería un equipo de lujo en la década que estaba por venir.
La edición de Panini de esta etapa de Patrulla-X abarca, en aproximadamente 600 páginas, alrededor de cuatro años del nuevo punto y aparte de la serie, que se inició en 1975. Un tomo de tapa dura en el que zambullirse en una lectura que atrapa, una lectura que nos devuelve a nuestras primeras lecturas de superhéroes, cuando los diálogos ampulosos y redundantes, las aventuras de la imaginación y los personajes de trajes vistosos llenaban las páginas de los cómics, cuando los superhéroes aún no habían perdido su inocencia y buena fe.  No sólo para nostálgicos, Segunda Génesis es una obra capital dentro de la historia del género y una lectura agradable y satisfactoria.

20 mayo 2011

Destacados de las novedades de Panini de junio

Del listado de novedades que Panini presenta para el mes que viene, y que podéis descargar en pdf aquí, queremos destacar los siguientes cómics:

Una de las mejores serie de Marvel a finales de los 90 fue ésta, merced al gran Kurt Busiek (Astro City, Marvels) y a Mark Bagley (Spiderman). La idea de unos supervillanos haciéndose pasar por superhéroes (pues de eso trata Thunderbolts) fue de lo más original en ese momento. Luego, a medida que pasaron los años, la colección fue languideciendo, pero esta primera entrega nos devuelve la serie en todo su potencial. Una compra segura.


Y puestos a reeditar material clásico, éste es clásico entre clásicos: un auténtico excelsior. Se trata del origen del Capitán América, un personaje que, al igual que Superman, no es ya sólo el protagonista de un cómic sino todo un icono de la forma de vida estadounidense. En este soberbio tomo de casi 600 páginas, se recogen las primeras apariciones de Steve Rogers en manos de la pareja más fructífera de la casa de las ideas, Stan Lee y Jack Kirby. ¡Historia del cómic viva!


Y terminamos con este curioso tomo, Spiderman: Fiebre, que apela a la estética surrealista, en la que Spiderman se verá mezclado con una serie de demonios que quieren devorarlo: en todo ello, sólo el Dr. Extraño podrá ayudarlo. Puede ser interesante.

17 mayo 2011

Destacados de las novedades de Planeta de junio

Junio viene cargado de novedades, pero de entre todas las novedades que ofrece el catálogo de Planeta, destacamos las siguientes:
El autor de Monster o 20th Century Boys vuelve con Billy Bat, su nueva obra, en la que mezcla la intriga que tanto le gusta con el mundo de los superhéroes de cómic. Billy Bat cuenta la historia de Kevin Yamagata, un autor de origen japonés nacido en Estados Unidos que se dedica a ilustrar historietas para la editorial Marble. Para ella, crea a un detectivemcaricaturesco que resuelve crímenes, en un mundo habitado sólo por animales. Su nombre: Billy Bat, un murciélago de carácter frío, que siempre llega a la verdad en los asuntos donde mete el hocico. Pero, al parecer la idea del dibujo no es del todo suya. Viajando por Japón, Kevin descubre que el murciélago que gestó no fue diseñado originalmente ni por él ni por el otro autor contemporáneo, sino que su creación se remonta a los orígenes del arte rupestre. Pero aquí no se acaban las sorpresas, detrás habrá misterios que incluso implican al mismísimo destino de la humanidad. 


Una recuperación de las primeras obras en un nuevo tomo con material extra. Si no pudisteis haceros en su momento, hace muchos años, de los dos tomos de Teatro manga que la misma Planeta sacó, ahora es el momento. Se trata de historias menores, algunas mejores que otras, donde ya se ve el germen de lo que serían sus obras más conocidas, Dragon Ball y Dr. Slump.


Linterna Verde está de nuevo de moda con la proximidad de la película de Hollywood, así que Planeta se afana en sacar todo el material posible. En esta ocasión, este volumen recoge las historias que Alan Moore y Neil Gaiman crearon para esta cabecera. Si está al nivel del de Superman, la compra valdrá la pena.


La que sí es imprescindible es esta reedición en color de la etapa de La cosa del pantano de Alan Moore. Conscientes del desembolso que supone, Planeta alterna estas ediciones Omnibus de esta obra y de Starman en meses alternos para que no nos duela tanto. ¡Gracias a Dios! Porque ambas, la verdad, son obras maestras que deberíais tener.


Y finalmente una obra del gamberro de Grant Morrison, inclasificable como siempre.

16 mayo 2011

Reseña: Vida y muerte del Capitán Marvel, de Jim Starlin

Así apareció en el periódico Ultima Hora. Click para ampliar.

TdV 146: Muerte de un viajante estelar

· Vida y muerte del Capitán Marvel. Jim Starlin y VVAA. Panini, 2011. Los superhéroes son los trasuntos de los antiguos dioses. Sus hazañas siempre son épicas, sus batallas espectaculares y el alcance de sus aventuras puede abarcar desde los más diversos panteones mitológicos a las dimensiones o universos más lejanos e inexplorados. Como avatares de la divinidad, y además por razones puramente especulativas para las editoriales que los publican, estos superhéroes no pueden morir. Piensen por un momento: ¿hay alguno de ellos que haya muerto y no haya vuelto a la vida? Superman es inmortal, Spiderman es inmortal. Mientras tengan personas que quieran conocer sus historias (esto es, público que compre sus cómics), estos héroes nunca morirán. Y, sin embargo, hubo uno de ellos que sí murió.

Hablamos del Capitán Marvel, un personaje de la editorial homónima al que Stan Lee -el genio creador detrás de tantos personajes míticos como Hulk, Spiderman o Los Vengadores- insufló nueva vida: sería un guerrero extraterreste -un kree, concretamente- y viviría toda clase de aventuras interestelares, entre las que destacan sus enfrentamientos contra Thanos, otro de los grandes personajes del universo cósmico Marvel, y que se considera -su nombre lo indica- la encarnación definitiva del no-ser. Sus aventuras no dejan de ser un enredo más de esa vertiente cósmica que tango gustaba a Starlin (recordemos su maravillosa obra El guantelete del infinito, con Thanos también implicado), pero sin duda alguna, el colofón a estas aventuras es sin duda la obra por la que será recordado este personaje: La muerte del Capitán Marvel. Pocas veces una editorial se atrevía a matar definitivamente a uno de sus personajes. En esta ocasión, Starlin, que acababa de perder a su padre por culpa de un cáncer, hace que el protagonista corra la misma suerte. Y eso transforma el cómic: de repente, el héroe interestelar es humano, es mortal, se sabe frágil y perdido. Tiene que enfrentarse al destino inevitable. El cómic se convierte así en una terapia personal para el autor, en un motivo de reflexión filosófico, en un Arte de bien morir renacentista. Al mismo tiempo, matándolo de esta manera tan coherente, tan real, es imposible que luego sea resucitado por pretensiones económicas. Estamos hablando de 1981, cuando ni siquiera los grandes renovadores como Frank Miller o Alan Moore habían tomado las riendas de los cómics que cambiarían a los superhéroes para siempre. Con la recuperación de este clásico, Vida y muerte del Capitán Marvel, Panini nos ofrece una obra de importancia capital dentro del mundo de los superhéroes, una lectura que no debe faltar en cualquier tebeoteca que se precie.

Breves
· Más miau. José Fonollosa. Diábolo, 2011. Va de gatos hoy, y es que el que tenga afición por los gatos, tenga uno en caso o simplemente sea un amante de los animales, tiene una cita con la segunda entrega del cómic que José Fonollosa les dedica en Más miau, donde nos encontraremos con las más diversas situaciones cotidianas que estos felinos son capaces de crear para nuestra desesperación, pero que con todo ello aún siguen siendo adorables. 

· Garfield: 1982-1984. Jim Davis. Planeta, 2011. Y si Miau es un cómic de devoción a los gatos, no lo es menos la obra completa que Planeta va editando de forma lenta pero segura del minimo más famoso del cómic: Garfield. En estos últimos meses ha salido a la venta el tercer tomo, correspondiente a los años 82-84, y donde tendremos una nueva ración de Garfield, Odie, su amo Jon, y por supuesto, lasaña. Un clásico que se revisita con una sonora carcajada a cada página.



· El fin de semana pasado se celebró en La Misericòrdia nuestra particular fiesta de los tebeos: Còmic Nostrum. Este año mermada por la falta de presupuesto (¿cuándo aprenderán los políticos, de cualquier signo, que subvencionar esto sí es captar votantes, y no sus malditas pamboliadas?), pero con una vocación más internacional que nunca: hermanamiento con el festival de Tetuán, presencia de grandes como Escandell, Pere Joan, Tomeu Seguí, invitadas como Emma Ríos o Natacha Bustos, vocación solidaria... ¡Hace falta seguir en el buen camino! Noticia en el periódico Ultima Hora, aquí.

10 mayo 2011

Para leer a Superman, en Agitadoras


En la revista digital Agitadoras de este mes se incluye un artículo mío titulado Para leer a Superman, donde hago un repaso a algunos títulos dedicados a la figura del Hombre del Acero que nos permiten una lectura diferente del personaje, alejada de la habitual: una vuelta a sus orígenes de la mano de Los archivos de Superman de Shuster y Siegel, Superman: Hijo rojo, de Millar y Es un pájaro... de Seagle y Kristiansen. Tres propuestas para entender en toda su complejidad a un personaje con más matices de los que uno puede pensar en un principio. Podéis leer el artículo entero aquí.
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