En sus novelas, HarukiMurakami suele explorar personajes sujetos solitarios y desajustados que, empujados por el azar, atraviesan fisuras de la realidad hacia espacios simbólicos a caballo entre lo real y lo fantástico (he aquí la afinidad del autor con esa etiqueta del realismo mágico). Sus textos articulan desapariciones, desdoblamientos, viajes interiores y mundos paralelos como metáforas del inconsciente, el trauma o la búsqueda de identidad. Frente a sus novelas, creo que el principal valor de Murakami en sus cuentos es que subvierte todos los conceptos que podamos tener como preceptivos en un género complejo como es la narrativa breve. El séptimo hombre y otros cuentos, la adaptación de JC Deveney y PMGL sobre algunos relatos de Murakami, es un buen ejemplo de ello.
En Rana salva Tokyo, un sarariman gris y anónimo se ve involucrado, casi arrastrado por un oleaje fatídico, en una misión absurda: ayudar a una gigante rana parlante a salvar Tokio de un terremoto. En este relato ya podemos ver cómo ese realismo mágico del que hace gala Murakami se despliega con intensidad. En Nuevo ataque a la panadería, en un tono y estilo más caricaturesco, un hombre explica a su pareja que atracó una panadería y le pidieron escuchar un disco de Wagner (aquí salta otra de las características de Murakami: la casi omnipresencia de la música como personaje en sus historias. Por lo visto, antes de dedicarse de lleno a la escritura, el autor regentó una tienda de discos de jazz en Tokio. Esta melomanía se refleja muchas veces en sus historias). En Sherezade, el dibujante usa un registro más dinámico y expresionista para esta transposición de las Mil y Una Noches: un hombre vive recluido y recibe la visita periódica de una mujer que le cuenta historias íntimas y fragmentarias, y con la que acaba teniendo una relación de dependencia emotivo-sexual. Otra transposición: en Samsa enamorado, la criatura de la Metamorfosis de Kafka se convierte en humano y se enfrenta a otro tipo de desconcertantes realidades, principalmente emotivas y sexuales (de nuevo), un cuento más amable de lo que el autor japonés nos tiene desacostumbrados. Mi preferido, pero quizá el más extraño de todos: En cualquier lugar que parezca que esto puede hallarse, donde un detective aficionado se encarga de un caso en el que un hombre ha desaparecido entre dos pisos de un edificio. Murakami subvierte el género noir desproveyéndolo de lo que le es más genuino. ¿Genialidad o estupidez? En El séptimo hombre, relato que pone título a la antología, el narrador recuerda el trauma infantil provocado por un maremoto y la desaparición de su mejor amigo, episodio que marcó su vida con culpa y miedo. Años después, el relato se convierte en un intento de reconciliación con el pasado, donde la memoria y el terror natural funcionan como fuerzas persistentes e inexplicables. En Tailandia, una mujer va de vacaciones a Tailandia y allí reflexiona sobre su vida, sobre un aborto y sobre el peso en la conciencia que lleva tras ello. Y así podría pasar lista a todas las adaptaciones, pero sólo os he mencionado aquí algunas ellas para que tengáis el placer de descubrirlas cuando leáis el volumen.
Una de las bases de las historias de Murakami son los vacíos que contienen. ¿Por qué está encerrado el coprotagonista de Sherezade? ¿Es la rana del primer relato un elemento simbólico o real? ¿Qué ocurre tras el final abrupto de Sueño? ¿Cuál es el deseo que pide la chica del cumpleaños en el relato homónimo?
El dibujo de PMGL es aquí uno de los grandes protagonistas de la adaptación, ya que si bien los guiones de Deveney son extremadamente literales respecto a la materia prima de Murakami, aquí la originalidad la pone el artista, cuyo estilo oscila entre lo crudo y lo hiperbólico, un dibujo con garra, con tendencia a una expresividad caricaturesca, que quizá os recuerde a una mezcla entre Dean Ormston (Hellboy), Tony Sandoval (Epidemia de melancolía) o Jerry Frisen (Luchadores Five).
En resumen, tanto si has leído a Murakami como si no, vas a encontrar en El séptimo hombre una colección de relatos desconcertantes hechos con muy buena mano y muy fieles al espíritu del escritor japonés.













