De la Calle entrega un guion intimista para contar una historia de pérdidas: Daniel, expatriado de Argentina en París, se entera, tras veinte años de ausencia en su país, de que tiene una hija… La vuelta a su tierra natal, que dejó sin mirar atrás un momento, el reencuentro con propios y extraños, marcan un argumento que habla del momento más oscuro de Argentina, de represión militar y de miedo, pero también de cómo construimos nuestra identidad, del perdón y la redención, del paso del tiempo, que no es ajeno a nada… De la Calle sabe un manejar de forma muy efectiva la retrospección para ir contando el pasado y el presente, uniendo ambos, mientras que Jordi Sempere ilustra en tonos apagados y grises (en su estilo de dibujo que a mí me recuerda mucho al de mi paisano Rafel Vaquer: ambos están relacionados por Saco Roto Ediciones... me pregunto si tienen algo más en común) esta dura historia. El volumen se completa con un largo artículo de Ramiro Manduca que nos pone en contexto sobre la historia reciente de Argentina para los que conocemos poco su devenir.
10 julio 2026
'La vida toda', de Ángel de la Calle, Jordi Sempere y Anna Maria Ruiz (Garbuix Books)
09 julio 2026
'Marcie. Punto de inflexión', de Cati Baur (Garbuix Books)
A partir de aquí, este planteamiento que parece sacado de la última comedia francesa de moda, da un giro curioso cuando en una de sus rondas, Marcie, que se dedica sobre todo a la localización de perros perdidos o hurtados, se enfrenta a un caso mucho más importante.
Cati Baur ya nos deleitó con Aguachirri (que en español también publicó Garbuix y que comentamos aquí), que era como una de esas deliciosas comedias costumbristas francesas, llenas de guiños a la vida cotidiana. En Marcie, este planteamiento va un poco más allá y, por una parte, sirve como escaparate para hablar del tema de la mujer de mediana edad, invisibilizada en todos los aspectos de la vida, y por otra armar una trama de investigación de detective aficionada y torpe al estilo de Woody Allen (o del cozy mistery, que está tan de moda actualmente). El resultado es una obra muy completa, divertida y cercana, amable y entrañable. Marcie demuestra lo buena autora que es Cati Baur aún más que en su anterior obra.
08 julio 2026
'El Dorado: El delirio de Lope de Aguirre', de Alberto Breccia y Carlos Albiac (Astiberri)
El Dorado fue la última obra que Alberto Breccia vio publicada en vida: editada originalmente en 1992, Breccia viviría tan sólo un año más. El autor de obras maestras como Mort Cinder, parte de El Eternauta, y otras grandes adaptaciones como las de los Mitos de Lovecraft o los cuentos de Poe, el uruguayo a lo largo de su trayectoria desarrolló un estilo sincrético, ecléctico pero totalmente reconocible por el magistral uso del color y, más adelante, del collage. Enfrentarnos con las páginas de Breccia nos da aquella sensación de ir "a hombros de gigantes", porque el dominio de la narrativa gráfica del autor es total.
En El Dorado, Breccia trabajó junto a Carlos Albiac (1928-2012) en un encargo con motivo del Quinto Centenario y que hasta hoy no se había reeditado en España. La novela gráfica cuenta la conocida historia de la traición de Lope de Aguirre, que alentó un motín en una expedición que buscaba El Dorado y finalmente una revuelta contra la corona. Una figura incómoda para el panteón de leyendas del Imperio Español, y que ha tenido diferentes aproximaciones desde el cómic y el cine.
Me llama la atención que una de las citas de autoridad que usa el cómic (Andrés Accorsi) dice de Breccia que es un autor "ya mayor que no se guarda absolutamente nada". Es la sensación que tuve yo. Breccia a estas alturas no tenía que demostrar nada, y menos en una obra de encargo. En El Dorado, opta por el uso de un color vibrante, chillón, con clara preferencia por una paleta que orbita alrededor del violeta. El dibujo se somete a las posibilidades del color: parece, casi, como si Breccia no hubiera dibujado, sino directamente configurado formas de color que hubieran ido tomando forma. Mucho más claro en su dibujo, pero al mismo tiempo más expresionista, el dibujante puede concentrarse en la historia bajo el prisma enloquecido de Aguirre, con Clavijo, el músico que convierte su triste devenir en un romance recitado.
De El Dorado apenas vemos nada, pues es sólo un espejismo provocado por la sed de poder y la violencia que éste conlleva. El libertador se ha convertido en tirano, pero otro tirano acaba con él. Esta es la triste historia, por cierto de Latinoamérica, lo que convierte El delirio de Lope de Aguirre en una especie de cuento universal.
07 julio 2026
'Carretera fantasma 3', de Jeff Lemire y Gabriel H. Walta (Astiberri)
Un objeto misterioso que se adueña de la voluntad de los que lo recogen para ponerse a salvo, unas gasolineras misteriosamente vinculadas a unas líneas de fuerza geománticas… En este tercer volumen de Carretera fantasma se cierra el primer arco argumental (¡pero ojo, que no termina!) de la serie de Lemire en la que el guionista se adentra en territorios que entrecruzan
Con el tiempo me he vuelto más y más escéptico con el trabajo de Lemire. Durante una época fue la niña de los ojos del cómic mainstream americano, produciendo series una tras otra, y la crítica deshaciéndose en halagos por su revisión de temáticas como la superheroica (Black Hammer), pero cuantas más obras suyas leo (y mira que he leído), menos me convence. Y no es que sea un mal guionista: es un tío muy capaz, muy válido y muy profesional, y entrega historias con gancho, bien pensadas y ejecutadas, pero a mí no me terminan de llenar, porque a cada serie nueva que leo suya, pienso "ah, sí, aquí ha mezclado X, Y y Z". Esto es básicamente lo que ha ido haciendo en sus últimas entregas, las referencias-homenajes en esta ocasión las he puesto en el párrafo anterior y son diáfanas. La cuestión es: ¿puede Lemire con estos mimbres tejer una historia que sea interesante al nivel de los referentes que toma? Yo cada vez soy más escéptico. En Carretera fantasma ha necesitado casi 300 páginas para llevar la serie a... ¿dónde? Lemire no busca resolver las preguntas que va planteando, y me da que a veces terminará marcándose un Perdidos. Me pregunto si será capaz de tragar lo que está masticando. En todo caso, tiene a G.H. Walta (Visión), que hace un muy buen trabajo a los lápices y que aporta el tono sombrío que la serie necesita.
05 julio 2026
'El hombre que podía hacer milagros', de José Luis Munuera (Astiberri)
El hombre que podía hacer milagros es una historia muy de su tiempo, en la que un hombre corriente recibe el extrañe e involuntario de hacer realidad todo aquello que desea. Empieza desde ahí su intento de explicar qué le está ocurriendo y para ello Munuera adapta el texto para darle más empaque a esta parte: consulta con médiums, psiquiatras, médicos hasta dar con el sacerdote -originalmente ya en Wells- que es quien por primera vez le cree y le orienta en el uso de su "poder", si bien se revela que éste también tiene intereses propios para hacerlo.
No quiero desvelar mucho más de la trama, porque estaría feo si no se conoce la historia. Baste saber que la trama va un poco en la línea del famoso relato -adaptado en Los Simpsons- de La pata de mono de W.W. Jacobs. En realidad, ni siquiera sabemos por qué a ese administrativo corriente y moliente le ha sido concedido tamaño poder. Lo que a Wells, y a Munuera le interesa, es hablar sobre el poder, la fe y las creencias, el determinismo y la libertad, y como diría Stan Lee, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Temas complejos y profundos que Munuera arropa con un humor resultón, sobre todo con su gran capacidad para la caricaturesca expresividad de sus rostros.
A nivel gráfico, como siempre Munuera está pletórico y nos otorga -con la ayuda del color de Sedyas, que mucho tiene que ver aquí- unas grandes viñetas de magnífica factura pictórica, sobre todo en las que retratan el campo o la ciudad a toda página.
En definitiva, una historia sobre el uso y el abuso del poder, que José Luis Munuera y Sedyas ilustran de una manera excepcional.
04 julio 2026
'Sunny', de Taiyo Matsumoto (ECC)
En Sunny, Matsumoto se acerca de nuevo al mundo de los niños para ofrecer la historia de un grupo muy especial: chavales abandonados u obligados por las circunstancias a estar lejos de sus familias. Imaginativos, inquietos y gamberros, pero también nostálgicos e inevitablemente marcados por las circunstancias, aprovechan cada ocasión que se les presenta para jugar en el Sunny 1200 situado en el jardín del refugio, un viejo coche convertido en su pasatiempo preferido y del que la obra toma el título.
Avalada por nominaciones en el Festival Internacional de Angoulême y en los Premios Harvey, y ganadora del Cartoonist Studio Prize a la mejor novela gráfica, Sunny es una obra parcialmente autobiográfica (Matsumoto vivió de pequeño en un orfanato) que vuelve a dejar patente el talento de Taiyō Matsumoto y su capacidad para entregarnos obras que fusionan elementos costumbristas con pasajes poéticos, en esta ocasión para dar forma a un emotivo retrato de la infancia.
En Sunny nos encontramos a un pequeño grupo de niños que conviven en una casa de acogida regentada por un anciano de venerable pose monjil. No pueden ser más diferentes entre ellos (y eso incluye desde adolescentes hasta bebés, pasando por alguno con deficiencias mentales), pero tienen algo que les une, y es el tener que compartir ese espacio debido a alguna circunstancia trágica. Pese a lo dramático de la situación que viven, son al fin y al cabo niños, y así, el Sunny se convierte en un espacio de libertad donde soñar, evadirse o simplemente esconderse. Cada uno de ellos lo usará de forma distinta: uno se imaginará ser un miembro de la yakuza huyendo de la policía; otro será el chófer de algún otro niño; alguno lo usará para volver a casa imaginariamente… y otro simplemente para ver pornografía lejos de los adultos.
De esta manera se va tejiendo una historia que fluye tranquilamente, como un mediodía de verano. Somos testigos de las ilusiones, esperanzas y miedos de estos Niños de las Estrellas, esta comunidad de marginados que ha conseguido ser una nueva familia, como así lo vemos en el capítulo donde el más joven de ellos se pierde y hay que ir a buscarlo.
Dotada de una especial ternura, Sunny es una obra melancólica y sentimental, quizá la más realista de las que ha realizado. Una obra en la que realmente no pasa nada especial: todo lo consigue Matsumoto con la evocación sincera de una época que, aunque puede estar cuajada de dolor, sigue siendo el territorio de la libertad.
ECC ha publicado Sunny en tomos y en un volumen integral que ahora está descatalogado, a la espera de que otra editorial la retome.
03 julio 2026
'Saquen sus muertos', de Rayco Pulido (Astiberri)
02 julio 2026
'El viaje', de Paco Roca (Astiberri)
Fran es un escritor español que está de viaje de promoción por la Patagonia. La cancelación de un vuelo de regreso a España le dará unos días preciosos para reflexionar sobre el final de su relación de pareja, y sobre aquello que perdemos, cómo recordamos y qué nos gustaría haber dicho en aquel momento que podría haber determinado todo el devenir.
Paco Roca ha tenido siempre en su obra un tema recurrente: la memoria, y cómo la identidad se construye a través de esta. Ya fuera desde su primer gran aldabonazo con aquel Arrugas, sobre la enfermedad de alzheimer, la memoria familiar en Regreso al Edén o La casa, o la construcción de la memoria colectiva (o la deconstrucción y el olvido) en Los surcos del azar o El abismo del olvido, su trabajo sobre la identidad a través de los recuerdos siempre ha estado presente.
En El viaje, esta indagación en la memoria toma un carácter más íntimo, con la crónica del final de una historia del amor. Fran y Susana han acabado veinte años de convivencia, y las preguntas, los "¿y si...?, los reproches, hacen mella en lo que Fran entiende por su relación. Pero como éste reflexionará, desde el presente estamos constantemente forjando la idea de pasado. ¿La idea de relación que yo tengo es la que tenía ella? ¿Cuál es en realidad? (Spoiler: nunca podremos saberlo. Nadie sabe nada).
Con El viaje, Paco Roca vuelve a demostrar por qué es uno de los mejores autores de cómic de nuestro país. Lo que Fran vive, lo que está pensando, esos pasados que no fueron, que se solapan con la vida real... Jugando con la configuración del espacio y el color, Paco Roca sabe utilizar los medios propios del cómic para reflejar todo ello de forma magistral, de forma que ningún otro medio puede hacerlo. Así, aunque los saltos temporales y el narrador omnisciente que dirige la historia alteran constantemente el flujo cronológico de la historia, Roca hace que parezca sencillo de contar.
Es curioso, por lo demás, ver que Roca ha acabado adaptando el formato apaisado en sus últimas obras (La casa, El abismo del olvido y esta última obra). Me resulta intrigante esta decisión, aunque creo que puede que tenga que ver con que facilita que el autor pueda manipular el sentido de lectura, y por tanto el ritmo: a veces es totalmente horizontal, a veces es primero vertical y luego horizontal (depende del número de viñetas, y éstas, a su vez, dependen también de lo que se quiere contar).
En pocas palabras: no hay cómic malo de Paco Roca. Éste es de carácter más intimista (ignoro si tiene matices autobiográficos) que todos los anteriores, pero como siempre, el autor valenciano domina tan magistralmente la sintaxis del cómic, que puede contarte cualquier historia y salir con un sobresaliente. Esta es una de ellas. Queda como uno de los cómics del año.
01 julio 2026
'Los artesanos del barrio', de Akihito Sakaue (Panini)
Los que me leáis habitualmente habréis comprobado que soy lector habitual de manga, pero aunque puedo decir que fue el tipo de cómic que me enganchó definitivamente a la lectura cuando Dragon Ball provocó el boom del manga a principios de los 90, con el tiempo he ido seleccionando cada vez más mis lecturas. Y es que a los 40 y muchos para que un manga me interese le pido algo, alguna cosita, extraordinaria: o un dibujo fuera de lo común, o un planteamiento original, o un tema poco visto. Acepto, sobre todo, las obras más seinen, porque suelen encajar más en mis patrones de señor mayor. Y es por eso que quise leer Los artesanos del barrio, de Akihito Sakaue, un manga que Panini empezó a publicar este pasado mayo, casi de tapadillo, con apenas información disponible sobre él (ahora que me he puesto a buscarla, he encontrado una nota de prensa, pero el lector apenas va a tener información en la librería -y pensemos que el mercado del manga en la librería especializada está sobresaturado y es ultracompetitivo: la información es vital para que se pueda vender una obra).
Los artesanos del barrio es un cómic de puro costumbrismo: en su primer tomo, se nos cuentan cinco historias de otros tantos oficios tradicionales (el último de ellos, ocupa más: tres capítulos) del período Edo, en el barrio tokiota de Kanda. Sin más ni menos nos vemos inmersos en la rutina diaria de toneleros, herreros, tintoreros, tapiceros y enlucidores (algo así como un enyesador): los problemas diarios a los que se enfrentan, el mimo con el que trabajan, la puesta en valor de lo artesano, casi como insultante contraste con la deriva asquerosa que estamos viviendo poniéndonos de rodillas ante la IA. Algunos oficios tienen más épica que otros (la maestra herrera, que experimenta la fundición sin núcleo para una katana), pero el resultado final se salda con historias en las que poco pasa. Eso es muy japonés, en el fondo, porque a lo que asistimos es al ejercicio de la paciencia, al peso de la personalidad del artesano sobre su trabajo, la explicación de oficios perdidos que demandaban tiempo y reflexión. En definitiva: los misterios de la artesanía.
Por cierto, ojo: no sé si es histórico o no, pero de esos cinco oficios, el representante que conocemos en cuatro casos es una mujer. Ese detalle me ha gustado y me hubiera gustado saber más sobre el tema de la representación de géneros y su realidad en la época. Y aquí viene mi pero a este manga: creo que el autor, centrado en destacar la importancia de esos procesos artesanos, olvida la pedagogía que muchas veces el manga aprovecha para hacer en obras como ésta. No hubiera estado de más que, al final de los capítulos, se nos diera un poco más de contexto sobre cada oficio, su tipo de trabajo, los materiales, las técnicas... Porque en el propio manga, eso tampoco aparece. Quiero decir, el cómic no es divulgativo en sí mismo. No está hecho con esa función. Lo podría ser y mi demanda va por ahí: algunos artículos de apoyo, o un texto al final del tomo hablando un poco desde la divulgación histórica a mí me hubiera gustado mucho. En cambio, el autor prefiere encuadrar la obra de otra manera. En Los artesanos del barrio, lo importante es el día a día, el trabajo que sale, las preocupaciones del maestro artesano. No es un manga para que aprendamos cosas históricas. En sí mismo es muy zen. Por eso me parece arriesgado, y mucho más aún su publicación en español. Pero es curioso, cuando menos, que este enfoque haya tenido su reconocimiento: el Premio Cultural Osamu Tezuka a mejor autor debutante, la nominación al famoso galardón Manga Taishô o el tercer puesto de la prestigiosa lista Kono manga ga sugoi! en la categoría de lectores masculinos, todo en 2024. No está nada mal. Le deseo todo lo mejor a este manga, porque no lo va a tener nada fácil en el mercado.
30 junio 2026
'Tantos futuros como puedas imaginar', de Shinsuke Yoshitake (Pastel de Luna)
Shinsuke Yoshitake es el autor que, en mi opinión, más buen trabajo está haciendo para llevar la Filosofía a los más pequeños. Sus libros siempre orbitan sobre temas aparentemente inocuos, pero que llevan implícita una reflexión profunda sobre aspectos inherentes al ser humano: la identidad, la muerte, la eternidad... Si a esto le añadimos su exagerada y fecunda imaginación para crear situaciones estrambóticas y divertidas, nos encontramos con uno de los autores LIJ más originales del panorama.
No hay libro de Yoshitake que uno no pueda recomendar: La curiosa librería es una carta de amor al mundo de los libros, que se complementa aquí con la desbordante imaginación del autor; ¿Cómo será el más allá? es una mirada reflexiva (y esperanzada) a la muerte y a las preguntas que plantea; la autopercepción y la corporalida en Este robot soy yo...
Pues bien, en Tantos futuros como puedas imaginar Yoshitake se permite ejercer de optimista irredento, y planta cara a los agoreros del determinismo para hablar de que el futuro no está escrito: de que el ser humano tiene la magnífica capacidad de poder transformarlo. Y esa poderosa arma tiene que ser utilizada con sentido común y esperanza. El futuro no está marcado por el destino: será lo bueno, malo o divertido que nosotros queramos que sea (y ahí, como marca de la casa, el autor tiene la gracia de usar su desaforada imaginación para construirlo).
Yo creo que la virtud de Yoshitake es precisamente su honestidad, su facilidad para tratar temas adultos, y a veces disparatados, con los niños. Y el autor lo demuestra a cada nuevo título que publica. Y este nuevo álbum, Tantos futuros como puedas imaginar, es una prueba de ello.
29 junio 2026
'Wonder Woman: Tierra Muerta', de Daniel Warren Johnson (Panini)
La princesa Diana de Temiscira dejó atrás el paraíso para salvar el Mundo del Hombre de él mismo. Al despertar de un sueño que ha durado siglos y encontrarse con la Tierra reducida a un yermo nuclear, se da cuenta de que ha fallado. Atrapada en un lúgubre futuro, Diana tendrá que proteger la última ciudad humana de los titánicos monstruos.
Tierra Muerta (originalmente publicada en 2019: servidor llega con 7 años de retraso a esta obra) es un cómic sobre Wonder Woman al final de los tiempos. Si Diana de Temiscira se movió siempre en un génesis mítico e impecable propio de las imaginerías de la mitología clásica, aquí el punto de vista se invierte y la amazona está íntimamente relacionada con el apocalipsis que barre el planeta.
Diana, como Kal-El, siempre han representado la esperanza en el ser humano: que dos extranjeros se convirtieran en los paladines de la Humanidad hablaba a muchos niveles de su posibilidad de redención, apelando a esa idea hebrea de "el mundo tiene que salvarse aunque sólo quede un hombre justo". Tierra Muerta gira mucho en torno a este concepto: a pesar de toda la destrucción mutua, el resentimiento, Wonder Woman representa la voluntad de seguir adelante. Aquí, el peso de la trama está basado en la idea de traición: la de los seres humanos a sí mismos, la que provoca la destrucción de Temiscira, la de Wonder Woman a sus propios ideales... Y cómo los personajes lidian con esa traición para afrontar, con resiliencia, una situación límite (y si, se me permite, con un mensaje un poco naïf, o superficial, de fondo).
Y si el en fondo la trama de Tierra Muerta es muy pulp, donde verdaderamente brilla es en la fuerza de los lápices de Daniel Warren Johnson. Desconocido en el mainstream (tiene algún trabajo para Image, Extremity, Do a Powerbomb!, pero yo personalmente desconocía su obra), es un autor que el lector puede ubicar entre el dinámico lápiz de un David Rubín, la elegancia de un Frederik Peeters y el trazo grueso y cargado de Paul Pope, combinados con la agilidad del lenguaje del manga de Katsuhiro Otomo. El resultado es una épica sucia, una facilidad casi insultante para componer viñetas heroicas y magníficas, llenas de movimiento, splash-pages que te dejan sin aliento, o encuadres que beben del cine. Efectivamente, Warren Johnson es un narrador nato y se especializa en magníficas secuencias de acción y todo el cómic es una montaña rusa de secuencias que combinan la tensión trágica de los flashbacks con la velocidad cinética de las del presente.
Esta edición de Panini en versión DC Black Label pone en valor precisamente el maravilloso trabajo del autor en sus ilustraciones. Un tamaño superior (24,5x31,5), tapa dura, sobrecubierta, y unos contenidos extra en forma de esbozos de los personajes hacen de ésta una edición especialmente buena para poder disfrutar de Tierra Muerta.
27 junio 2026
Destacados de las novedades de Panini de junio 2026
De las novedades que anuncia Panini para junio, destaco estas:
DC COMICS
Panini publica una nueva edición del DKR, pero en formato facsímil, es decir, en este caso, tal como se publicó por primera vez. Una oportunidad para nostálgicos y coleccionistas.
Ahora que Supergirl está en el candelero por su adaptación cinematográfica, qué mejor que un one-shot como éste (Supergirl: el mundo), en el que un nutrido grupo de autores de todo el mundo toma el personaje y lo embarca en aventuras alrededor del globo.
Si tuviera que comprar un solo cómic de junio, sería esta recopilación de las aventuras más conocidas de Lobo, con, además, sus autores estrella (Keith Giffen, Simon Bisley, Alan Grant, Kevin O'Neill): Lobo, la rajada colección completa.
MARVEL COMICS
Y como colofón, me resulta curioso el aluvión de la colección Spiderman Team-Up que Panini plantea para este mes, con un montón de títulos que recopilan historias que cruzan al Trepamuros con otros héroes del universo Marvel: con Patrulla-X, Hulk, Punisher, Gata Negra, 4F, Vengadores, Masacre, Lobezno... Para todos los gustos.
Todo el boletín completo de las novedades de Panini (DC, Marvel, manga, etc.), lo tenéis [aquí].













