20 febrero 2011

Reseñas en UH: Juego de manos, de Jason Lutes

(Imagen de la sección aparecida en el periódico. Click para ampliar)

TdV 137: Juego de manos

· Juego de manos. Jason Lutes. La Cúpula, 2011. Ernie Weiss es un joven ilusionista que pasa por un mal momento. Su ex novia, que acaba de dejarlo, también vive sumida en un vacío existencial. El viejo Al Flosso es un mago senil que, en cuanto puede, huye del geriátrico en el que está recluido. Nathan Lender, un timador profesional venido a menos, malvive con su hija Claire deambulando por la ciudad. Estos personajes son los que protagonizan la novela gráfica Juego de manos, de Jason Lutes. Lutes es un autor que empezó a ser conocido a partir de esta obra, que se autopublicó allá en 1994 y por la que recibió una beca de la Fundación Xeric. La Cúpula había editado anteriormente esta obra en cuatro cuadernillos que ahora son reunidos en una magnífica edición en tapa dura.
Nos encontramos ante una obra reposada, tranquila, que habla principalmente de sentimientos: sentimientos, sobre todo, de pérdida. Ernie se pregunta por qué su hermano mayor, también mago y escapista, se suicidó. Como sus juegos de manos, detrás de la pura apariencia se esconde una verdad nada favorecedora. La única salida que encontrarán los personajes será el consuelo que puedan ofrecerse unos a otros. De hecho, todos los personajes parecen ser uno solo: desde Al, el anciano, hasta Claire, cuya inocencia acaba por diluirse en la conclusión, con la detención de su padre. Desde esta perspectiva, la obra se cierra con un final abierto, pero bastante pesimista. La lección final parece decirnos que la magia no existe, que ésta es, tan sólo, juegos de manos.
En Juego de manos, Lutes pone al servicio de la trama todo lo que ha aprendido en cuanto a narración en el cómic. Las transiciones, las metáforas, las anáforas visuales que se convierten en leitmotiv, el uso de viñetas de sueños o de pensamientos, así como un uso más bien inocente (o naïf) de líneas cinéticas (un rasgo posiblemente heredado de la escuela francobelga) confieren al cómic, y a su autor, un estilo personal muy concreto. El autor no puede negar la influencia de otros autores como Hergé (Tintín, como lo prueba alguna que otra viñeta en el que el homenaje es bastante directo) o Vitorio Giardino (el autor de Rapsodia húngara). Lutes crearía más tarde otras obras interesantes, como la trilogía Berlín, por la que es más recordado, o el episodio biográfico en cómic Houdini. El rey de las esposas, junto a Nick Bertozzi. Pero fue Juego de manos la obra que le permitió experimentar, afinar un estilo de dibujo que luego afianzaría y personalizaría, y que contiene en esencia los temas y los rasgos de la obra de este autor.

Breves
· Prisionero en Mauthausen. Toni Carbos y Javier Cosnava. Edicions de Ponent, 2011. Juan Placambó es detenido y enviado al campo de concentración de Mauthausen. Allí, convertido en kapo (prisionero ayudante de los nazis) será utilizado por las SS para oscuros propósitos, en el marco de un experimento psicológico. Prisionero en Mauthausen es un cómic duro, que reflexiona sobre la culpa personal y colectiva de los actos de más cruel barbarie del siglo XX. Los autores, Toni Carbos y Javier Cosnava, de estilo muy ecléctico, han ganado diversos premios por esta obra.



· Ellos mismos. Joaquín Reyes. Random House Mondadori, 2011. Joaquín Reyes se nos desvela no sólo como el gran humorista e imitador que es (recordemos su activa participación en La hora chanante, Muchachada Nui o ahora mismo, Museo Coconut), sino también, como su compañero Carlos Areces, autor de tiras cómicas (El jueves, Amaníaco). En Ellos mismos, que RHM acaba de editar, se recopilan las tiras publicadas en varios medios y que son un fiel reflejo de sus Celebrities televisivas. Para fans del humor manchego.

· Todo el mundo es imbécil menos yo. Peter Bagge. La Cúpula, 2011 El Peter Bagge de Sudando tinta, Studs Kirby o Apocalipsis friki vuelve en su vena más realista con esta recopilación de páginas titulada Todo el mundo es imbécil menos yo, y que originalmente apareció en la revista Reason. En ellas Bagge analiza temas como los derechos civiles, la guerra de Irak, el arte moderno, la política... Desde su perspectiva de libertario, pero también de hombre sorprendido e indignado ante el mundo en el que vive.

14 febrero 2011

Cómic Tecla 33

Ya está disponible en su página web el número 33 del boletín Cómic Tecla, la publicación sobre el mundo del cómic de la Biblioteca Tecla Sala de L'Hospitalet. Incluye un artículo sobre la agencia Bardon Art a cargo de Toni Guiral, seis “microreseñas” de cómics que quizás hayan pasado desapercibidos (y es una lástima) a cargo de Jaume Vilarrubí, la sección de novedades recomendadas a cargo de David Cuadrado, y las siguientes reseñas: Asterios Polyp, Alta sociedad. Cerebus, El destino del artista, Día de mercado, Alicia en un mundo real, Los impostores, Luchadores five (de servidor), Amistad estrecha, Lulú mujer desnuda y 100 años de Bruguera.

Lo podéis disfrutar aquí.

13 febrero 2011

Reseñas en UH: Voodoo Child, la leyenda de Jimi Hendrix

(Imagen de la sección aparecida en el diario)

TdV 136: Magia en los dedos


· Voodoo Child: la leyenda de Jimi Hendrix. Martin I. Green y Bill Sienkiewicz. Glénat, 2011. Nunca nos cansaremos de reinvidicar el tebeo como forma legítima de encauzar los más diversos géneros. En efecto, el cómic ha sido el medio por el cual también nos han llegado grandes relatos biográficos, baste pensar ejemplos no demasiado lejanos como el Adolf Hitler de Shigeru Mizuki (Glénat, 2009), o el King de Ho Che Anderson (De Ponent, 2008), dedicado a Martin Luther King, por citar algunos. El que hoy nos ocupa tiene el privilegio de ocupar un puesto aventajado en los anales del género. Se trata de Voodoo Child: la leyenda de Jimi Hendrix, es obra de Martin I. Green y el dibujante Bill Sienkiewicz, y cuenta la vida del guitarrista norteamericano fundador de The Jimi Hendrix Experience. Para ello, el acercamiento al personaje se basa en un momento crítico de su vida -su muerte accidental- que le da pie a revisar toda su existencia.
El resultado es una obra prodigiosa. No sólo por el complejo trabajo de documentación de Martin Green (no figura guionista como tal, sino un "creador y productor", a saber qué quiere decir eso) de la obra, sino por la magnífica forma de plantearla y de mostrarnos tanto el ídolo de masas como el hombre detrás de la guitarra. Sus pensamientos, sus letras -que con el contexto se hacen tan diáfanamente biográficas-, su voz guiándonos a través de las páginas, no pueden tener mejor traslado al papel que el gran, enorme Sienkiewicz, que aquí adopta un tono más realista, no exento de su habitual experimentación y brillante planificación de páginas.
Sienkiewicz consigue en este volumen uno de sus mejores trabajos (y recordemos que no es un autor precisamente recordado por una sola obra: aclamados son sus trabajos en Arkham Asylum, Elektra Assassin, Daredevil: Amor y guerra, sus portadas, cartas coleccionables etc.). El dibujante es un consumado maestro en el cambio de registro: tanto sus bocetos realistas, como sus composiciones más surrealistas se adaptan bien al guión. Es de agradecer también las notas finales con referencias a acontecimientos y personajes de la época, que pueden guiar la lectura, y la inclusión y traducción de las letras de canciones que aparecen en la obra.
El conjunto es una obra monumental, al que lo único que le falta para tener un diez como conjunto es que se venda con un cd de la música de Hendrix para acompañar la lectura. Tras ella, volvemos sobre sus canciones con una mirada nueva, más próxima, más empática, hacia el que fue uno de los más grandes guitarristas y músicos del siglo XX.

Breves
· Mariona de llimona i les quatre estacions. Agnès Rosenstiehl. La Galera, 2010. La Galera continúa con su colección Toon Books ofreciendo cómics para los primeros lectores, en una actividad muy loable por su parte (porque es sabido que en un buen lector de cómics habrá en el futuro un lector de libros... y de cómics). Mariona de llimona es un cómic delicioso y muy sencillo, cuyas anécdotas giran en torno al paso de las estaciones y de su descubrimiento por parte de la pequeña protagonista, Mariona.

· Padres ausentes. Pablo Muñoz. Alpha Decay, 2010. El bloguero conocido como Alvy Singer, en realidad alter ego del joven escritor Pablo Muñoz, ha publicado un pequeño libro titulado Padres ausentes, que se presenta como una pequeña disertación sobre la influencia del cómic de superhéroes en su generación. Un ensayo, a medio camino entre el estudio sociocultural y las memorias personales, agradable y sencillo de leer, escrito de manera muy lúcida.



· Por el imperio 2: Las mujeres. Merwan y Bastien Vives. Diábolo, 2010. La obra Por el imperio, obra de Merwan y el aclamado Bastien Vives (El gusto del cloro, En tus ojos) sigue adelante con esta nueva entrega, Las mujeres. En esta ocasión, los autores, Merwan y Vives, llevan a sus personajes a través de unos bosques donde encuentran a unas amazonas. Guión sorpresivo, dibujo refinado, y aventuras de corte peplum para una de las revelaciones de la bande desineé de los últimos años.

06 febrero 2011

Reseñas en UH: La cosa del pantano de Moore (Planeta)

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TdV 135: El monstruo son los otros


· La cosa del pantano. Alan Moore y Stephen Bissette. Planeta, 2011. Uno de los pilares del cambio que se operó en el cómic book norteamericano en los años 80, aparte de las aportaciones de autores como Frank Miller y Neil Gaiman, fue la de Alan Moore, especialmente en la serie La cosa del pantano. Tomando una serie que había nacido de la mano de Len Wein y Bernie Wrightson (conocido por sus cómics de terror) y que se encontraba en franca decadencia, el guionista de posteriores obras maestras (V de Vendetta, Watchmen, From Hell) consiguió hacer de un personaje del montón de la editorial DC el motor del cambio hacia un cómic más adulto y la instauración de un nuevo sello, Vertigo, que a partir de entonces acogería series afines como Sandman o Hellblazer.
La cosa del pantano de Moore toma el personaje de Alec Holland, un científico que muere en una explosión de laboratorio y que se ve transformado en una criatura vegetal, le da una vuelta de tuerca a su origen, y plantea un cómic que tanto se nutre del género de terror, como del de ciencia ficción, pero siempre con la inteligencia que impregnan los textos de nuestro autor. Moore da un giro ecológico-espiritual a la serie y convierte a Holland en un elemental que controla la tierra y las plantas ("el verde"). El paso de Moore por la serie se alargaría cerca de treinta números; este primer todo editado narra, por hablar en términos narratológicos, la vuelta a casa del héroe (apresado por una corporación que quiere estudiarlo), el descubrimiento de su nuevo ser (el hecho de que, en realidad, es una conciencia vegetal intentando ser humana), y un descensus ad inferos clásico (el rescate de su amada Abby del infierno en que Arcane la ha sumido). Moore todavía tiene tiempo de marcarse un episodio misantrópico-ecologista (el titulado "Pog") o uno de los que marcan época: el dedicado a las relaciones íntimas entre La cosa y Abby ("El rito de primavera"), donde el Moore más filosófico nos habla del sexo como experiencia trascendente y metafísica.
La cosa del pantano ha tenido varias ediciones en España: desde la primera de Zinco, hasta una en tomos en blanco y negro que realizó Norma hace unos años. Pero es en ésta de Planeta donde por primera vez se hace justicia a la obra maestra que es, recuperando el color (que tuvo un tratamiento muy cuidado para la época en que se creó) y ofreciendo una edición sumamente cuidado que ningún aficionado debería perderse.


Breves

· Beni i Peni. Geoffrey Hayes. La Galera, 2010. La editorial catalana La Galera ha iniciado la publicación de la linea Toon Books, una de las colecciones más premiadas del mundo en cómics para primeros lectores. Y la verdad es que teniendo como asesor a un experto como Art Spiegelman, la calidad está garantizada. Uno de los primeros títulos de la colección es Beni i Peni, una simpática historia de dos hermanos ratoncitos con mucha imaginación. Para pequeños lectores.



· Onírica. Beroy. Glénat, 2010. Glénat, siguiendo su política de recuperación de algunos de nuestros más destacados autores (como el caso de Vázquez), apuesta ahora por José María Beroy (Versus). Con el volumen Onírica, la editorial recopila cuatro álbumes que en su día fueron publicados por Toutain: Doctor Mabuse, 666/999, Ajeno y La enfermedad del sueño. Cuatro historias de género, principalmente ciencia ficción, donde podemos apreciar la evolución del trazo delicado y complejo del autor.


· Rabo con almejas. Álvarez Rabo. La Cúpula, 2010.
El incorrectísimo y autodidacta Álvarez Rabo es autor de un obra muy dispersa, que ha ido publicándose en revistas como El Víbora o en especiales como A las mujeres no les gusta follar, entre otros. Ahora La Cúpula intenta reunir toda esas páginas en un amago de obras incompletas llamado Rabo con almejas. Irreverente, satírico como pocos, Álvarez Rabo incluye en este volumen un prólogo escrito por el "negro" de Sánchez Dragó. Y con eso lo digo todo.

30 enero 2011

Las adaptaciones de cómic al cine que nos esperan en 2011

Durante 2011 serán muchos los cómics que nos lleguen a la gran pantalla. Hollywood ha visto el potencial de estas adaptaciones, de las que hoy hablamos.

En mayo llegará Thor, la adaptación del cómic de Marvel del mismo nombre, que será dirigida por el británico Kenneth Branagh (Frankenstein, Mucho ruido y pocas nueces, Hamlet, etc.). Thor, según el tebeo original, es un dios nórdico que es castigado por su padre Odín a descender a la Tierra y mezclarse entre los hombres. Una vez allí deberá ayudarles para evitar la invasión de uno de los enemigos de su padre en Asgard, que pretende dominar nuestro mundo. Thor sigue la esencia del personaje creado por Stan Lee y Jack Kirby, y tiene como principales atractivos el carácter trágico que pueda conferirle su director, o la solvencia de actores implicados como Anthony Hopkins.

Del grupo de los Vengadores, también de Marvel, habíamos visto dos entregas de Hulk y de Iron Man. Thor y el Capitán América completarán el cupo de los héroes más grandes de la Tierra con adaptación propia. El icono de EEUU, el Capitán América, desembarcará en julio y nos contará el origen de este superhéroe, centrándose en la II Guerra Mundial, cuando es creado el supersoldado que representa este héroe. Suenan varios nombres para esta producción, entre ellos Chris Evans como Steve Rogers y Hugo Weaving (Matrix, El señor de los anillos) como su némesis, Cráneo Rojo.

Si Marvel tiene su plantel de superhéroes, su distinguida competencia DC-Warner no es menos. Una de las películas que marcarán este 2011 de héroes empijamados será la vuelta de Batman, de manos del director Christopher Nolan, en su tercera entrega después de la correcta primera parte y la excelente segunda, con el mejor Joker de la historia interpretado por el malogrado Heath Ledger (Brokeback Mountain, Destino de caballero). Para esta tercera entrega suenan nombres como Rachel Weisz (Agora) o Johnny Depp, pero aún no han sido confirmados.

Y otro de los personajes de DC que llegarán durante este año será Linterna Verde, en la que Ryan Reynolds se pondrá el anillo verde y se lanzará al cosmos a desfacer entuertos bajo la mirada atenta del director Martin Campbel, conocido por sus películas de la saga Bond como Goldeneye o Casino Royale. Pero esto no es todo, ya que en 2011 llegarán muchos otros proyectos que mencionamos aquí ni que sea de pasada: en primer lugar, el reboot (nuevo inicio) de Spiderman, con Toby McGuire dejando el papel de Trepamuros a Andrew Garfield; la vuelta del héroe de la revista 2000AD, el Juez Dredd, que ya tuvo a Stallone de protagonista y que ahora será encarnado por Karl Urban; el vergonzante remake de El cuervo, basado en el cómic de James O'Barr y cuyo protagonista, recordarán, fue el llorado Brandon Lee; una nueva película de Superman, esta vez en manos de Zach Snyder, el director de cosas como 300 o Watchmen; y cintas dedicadas a personajes como los X-Men, Lobezno, Masacre, El motorista fantasma, Los pitufos o Dylan Dog. Prepárense, porque este año las viñetas pasan a la gran pantalla.

28 enero 2011

La fiebre integral

Vivimos una época excepcional para el lector de cómics. No sólo puede encontrar cada mes en su librería especializada una miríada de títulos nuevos, sino que además, el mercado parece haber captado el interés por las reediciones de grandes obras en un formato superior al que fueron inicialmente publicadas. La fiebre de los integrales ha llegado a nuestro país.

No hay editorial que se escape a esta práctica. Sólo hay que pensar en las ediciones publicadas en los últimos meses para ver cómo se extiende esta práctica: Planeta, aparte de sus tochazos inspired-by-Ikea de V de Vendetta, Watchmen, etc., está reeditando en edición de lujo los dos buques insignias de Vertigo: Predicador y Sandman. Este mismo mes acaba de aparecer también una nueva edición de La cosa del pantano de Alan Moore que por fin hace justicia a la obra, más allá de la primera edición de Zinco (eran otros tiempos) o la recopilación posterior de Norma en "glorioso blanco y negro" (siguiendo la edición americana de Vertigo Essentials, todo hay que decirlo).

Norma por su parte ha editado estas navidades varios integrales, entre ellos el de Los combates cotidianos de Larcenet (a un tamaño inferior, pero con un precio irrisorio dado lo que valían los cuatro volúmenes por separado), o unas increíbles nuevas ediciones recopilatorias de Sin City y Hellboy, colección esta última que ya está publicada en dos versiones: tomos en rústica y en cartoné. No hace falta aquí recordar también la recopilación en tomos de otras grandes obras, como todo el trabajo de Alan Moore en ABC, como la genial serie Promethea, o la rompedora saga de Kurt Busiek Astro City.

La Cúpula reedita también todo el trabajo de Álvarez Rabo, Peter Bagge o el Juego de manos de Jason Lutes; Mondadori sigue con la recopilación de los trabajos de Carlos Giménez en voluminosos Todo 36-39: Malos tiempos; mientras que Glénat lo hace con autores como Vázquez o Beroy. Incluso editoras pequeñas como Diábolo han apostado por este formato, sacando hace poco un integral de Jazz Maynard, eso sí, en blanco y negro por riguroso deseo de sus autores.

La moda de los recopilatorios integrales pone en un difícil dicotomía al lector usual de tebeos. Por una parte, es una gran alegría que se haga justicia a grandes obras que fueron publicadas de forma poco adecuada y que ahora se ven resarcidas por esta nueva oportunidad. Pero el aficionado también se debate por el gasto inútil que supone a veces la adquisición de algo que ya se compró en su momento, pero por partes. Sin duda las editoriales saben del afán coleccionista de muchos lectores, ávidos de tener la mejor edición (¿la definitiva, como a veces rezan sus promociones?) de sus cómics favoritos, y saben que están dispuestos a pagar por ella. ¿Qué hacer? Muchas veces como lector yo mismo me encuentro con este dilema. Y muchas veces termino comprando la nueva edición, para, eso sí, regalar la primera que tenía. Así, de paso, puedo intentar enganchar a alguien a la lectura. ¿Una posible solución? No lo sé, pero, desde luego, si antaño nos quejábamos de que se editaba poco, ahora, si tenemos que quejarnos, será porque tenemos una inabarcable oferta de ediciones maravillosas.

16 enero 2011

Reseñas en UH: Planeta Hulk

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TdV 133: Caída y ascensión de Hulk

· Planeta Hulk (integral). Pal y Pagulayan. Panini, 2010. Los lectores habituales de Marvel saben que es habitual que cada cierto tiempo un evento cruza todas sus colecciones conformando una macrosaga que afecta a la mayoría de sus personajes. Una de estas ultimas fue Civil War, cuando una ley ordenó que se censaran todos los individuos con poderes y los superhéroes se dividieron entre partidarios de la ley y objetores. Como lo más probable era que el lado en el que se posicionara el Increíble Hulk ganara, los superhéroes se pusieron de acuerdo y con una treta le enviaron al espacio exterior. El plan era que llegara a un planeta deshabitado donde por fin pudiera conseguir la soledad que siempre ha anhelado. Aquí es donde arranca Planeta Hulk, la saga que se desarrolló en la cabecera del Coloso Esmeralda mientras el resto del universo Marvel lidiaba con la Civil War. Hulk llega a un planeta no tan deshabitado como se esperaba, es hecho prisionero y formado como gladiador, hasta que finalmente se convierte en líder de una revolución para derrocar al malvado Rey Rojo.
El argumento en sí -obra de Greg Pak- no es excesivamente original; bebe de influencias muy claras como Gladiator, Spartacus o Flash Gordon, pero sabe construir una historia épica en la que el protagonismo es el del viaje iniciático del héroe: desde su caída, al progresivo restablecimiento de su honor, hasta la culminación de su titánica tarea. Una estructura clásica a la que no faltaría ni uno de los elementos que Vladimir Propp enunció en su Morfología del cuento.
El final es algo agridulce para un personaje como Hulk, por su particular problemática. Él representa la soledad de la diferencia, el pulso de la dualidad entre hombre y monstruo, la incomprensión de lo diferente. Y parece que el destino de Hulk, ya sea en esta historia, en su trayectoria general o en futuros alternativos, es permanecer solo... Durante toda la historia se hace hincapié en ello: los nativos quieren saber si él es el salvador anunciado por las profecías o el destructor de mundos. Es probable que, en el fondo, sea ambas cosas.
Planeta Hulk es una saga épica, entretenida, realizada con profesionalidad y que abarcó 15 meses de edición en su cabecera original. Al funcional guión de Pak se le suma el buen acompañamiento gráfico de Pagulayan; y hay que hacer especial mención a las fantásticas portadas de José Ladronn, en su estilo de fusión Giraud-Kirby. Una buena lectura para los fans del Increíble Hulk.

Breves
· Cthulhu 7. Varios autores. Diábolo, 2010. Nueva entrega de la revista de cómics de terror Cthulhu: este séptimo volumen está dedicado a Algernon Blackwood, uno de los puntales de la literatura terrorífica del finales del s.XIX y principios del XX. Colaboran los habituales Manuel Mota, Alex Ogalla, Karles Sellés, Tony Sandoval, Raule, Salvador López, Bart Torres, algunos adaptando las obras del autor de Culto secreto o simplemente con sus historias de miedo.

· Él, ¿quién si no? Oscar Martín. Ominiky, 2011. Una nueva editorial se intenta abrir camino en el complicado mundo de los cómics en España. Y lo hace con una obra de Oscar Martín (Solo, Mundo caníbal, La hermandad, etc.). Para la ocasión, la editora debuta con ¿Quién si no?, un enfoque humorístico sobre las clásicas historias de detectives, con el buen hacer y el dominio absoluto de Martín sobre las criaturas antropomórficas. Le deseamos mucha suerte desde aquí a este nuevo proyecto.

· Sky Hawk. Jiro Taniguchi. Ponent Mon, 2010. Jiro Taniguchi, un autor muy apreciado en nuestro país que ha ido viendo casi toda su producción publicada (algunas de sus obras son El almanaque de mi padre, El gourmet solitario, Barrio lejano, etc.), ve ahora aparecer bajo la editorial Ponent Mon el manga Sky Hawk, un western protagonizado por unos samurais exiliados y donde el bushido japonés y el código de honor indio se nutren de los mismos valores. Una historia diferente de uno de los más grandes autores del país del Sol Naciente.

10 enero 2011

Lo mejor de 2010 (REEDICIONES)

2010 ha sido un año que también nos trajo un puñado de reediciones de material que no debería faltar en la biblioteca de ningún buen aficionado. Ésta es la selección de lo mejor que se reeditó este pasado año, clicad en cada título para ir a la reseña correspondiente:

· Los doce trabajos de Hércules, de Miguel Calatayud (Edicions de Ponent)
Una joyita de los 70, en la que se puede apreciar todo el colorido y la influencia del pop art en Calatayud, además de disfrutar de una historia atemporal. Editó De Ponent con mimo -con especial atención a conservar el color original de las planchas- y con rigurosidad, como siempre.

· Born Again, de Miller y Mazzucchelli (Panini)
Uno de los pilares de la renovación del cómic de superhéroes durante los años 80 fue esta relectura de Daredevil, de un Frank Miller que volvía a la colección tras años alejado de ella para contar lo que sería una de sus últimas historias con el personaje, y quizá la más conseguida de todas las que ha vivido.

· Carlos Gardel, la voz de Río de la Plata (Libros del Zorro Rojo)
Planeta dejó colgada la edición de esta obra de Muñoz y Sampayo, y este año Zorro Rojo la completó. Una biografía-ficción que se adentra en el mito de Gardel, personaje al que irremediablemente va unida la idea de tango y de Argentina. Gardel es Argentina y viceversa. Una tremenda obra que, además, invita a adentrarse en esa música apasionada y epática que es el tango.

· Luchadores Five (Dibbuks)
Una serie divertidísima, que se inspira en el mundo de la lucha libre mexicana, y de paso, en la subcultura mod y surf, y de fronteras. Con una deuda importante de la estética manga, los autores crean una serie muy entretenida y francamente bien presentada.

Aunque no fueron los únicos títulos. También hay que destacar los tomos recopilatorios que Norma editó de obras como Los combates cotidianos de Manu Larcenet, Sin City de Frank Miller, Hellboy de Mike Mignola, o la esperadísima reedición en siete tomos de Sandman de Neil Gaiman, del que ya han aparecido cinco.

09 enero 2011

Reseñas en UH: Todo 36-39 Malos Tiempos, de Carlos Giménez

(Imagen de la sección aparecida en Ultima Hora. Click para ampliar)

Tdv 132: Malos tiempos


Todo 36-39: Malos tiempos. Carlos Giménez. Random House Mondadori, colección Debolsillo, 2011. De nuestra Guerra Civil aún quedan muchas cosas que decir y muchas historias por contar. Mientras algunos sectores creen que la Ley de la Memoria Histórica sólo sirve para reabrir viejas heridas, otros piensan que esas heridas nunca se cerraron. Y mientras, como dice el prólogo de la obra que hoy comentamos, 36-39: Malos tiempos, uno de los bandos -el vencedor- tuvo cuarenta años para autorrepararse de la guerra. La obra de Carlos Giménez no pretende ser neutral; él mismo lo confiesa en su preámbulo. No pretende quedar bien con todos, no quiere ser imparcial. Giménez se posiciona del bando derrotado, de los que aún hoy no saben dónde fueron ejecutados sus familiares o que aún, después de 70 años del fin de la guerra fratricida, tienen miedo de hablar.
36-39: Malos tiempos es una obra pues, que, a través de un personaje principal, Marcelino, narra la vida cotidiana de los tiempos de la Guerra Civil española. Como natural continuación de su reconocida obra Paracuellos, Giménez vuelve a dar el protagonismo a la intrahistoria: no a las grandes victorias o derrotas militares ni a las gestas de los gerifaltes de antaño, sino a las pequeñas historias que le han llegado de testimonios directos. Pequeñas anécdotas vividas en la infancia de los que hoy ya son ancianos y que retratan de forma descarnada el opresivo ambiente que se vivía en aquellos años tan difíciles.
Difícil es no emocionarse con historias como la del hombre que pide por compasión a una familia que le entreguen al gato para poder alimentar a su hijo moribundo, o sentir la rabia contenida en aquella historia en la que una vieja mojigata hace llamar a un cura para que dé la extremaunción al niño de la vecina, que tiene tuberculosis, y cuyo estado no hace más que empeorar hasta que finalmente muere por el susto de ver entrar al capellán con toda la parafernalia fúnebre.
Las historias de Giménez son crudas, crudísimas, pero lo más inquietante de ellas es que son reales. Situaciones a las que muchos se vieron abocados en tiempos de guerra. Con ella, Giménez denuncia lo que fue una guerra que se cebó en los más débiles y que, además, fue el detonante y la solución para muchos conflictos anteriores: venganzas, envidias, odios pretéritos. Una guerra que, como han contado sus supervivientes, hizo aflorar lo peor del ser humano. Por eso conviene recordar todo aquello: y sí, hacer memoria y justicia por igual, eso sin duda, pero recordando que durante muchas décadas, hubo toda una parte de la población que fue represaliada y aplastada con un vigor y un ímpetu que poco tenía que ver sólo con ganar una guerra. Quedan muchas cosas por decir y muchas cuentas que saldar, de ninguna manera podemos dejar las cosas como están sin antes haber hecho justicia. Por ello Malos tiempos es un tebeo no sólo lleno de emociones a flor de piel, sino necesario para entender la Guerra Civil a pie de calle.


Breves
· Daytripper. Fábio Moon y Gabriel Bá. Planeta, 2010. De dos autores brasileños desconocidos nos llega la obra Daytripper, donde el protagonista, un escritor novato, va narrando diferentes momentos de su vida, y de sus muertes. Una obra sin apenas conflictos, sin violencia, sin antagonistas, puede parecer difícil. Pero así es Daytripper, una obra intimista que habla de relaciones familiares y personales y nos hace reflexionar sobre cuáles son los días más importantes de nuestra vida. Una gran sorpresa la edición de este cómic.

· Circo de monstruos. Hideshi Hino. La Cúpula, 2010. Si tienen en mente la película clásica de Tod Browning Freaks de 1932, sabrán por dónde va Circo de monstruos, la última obra editada del inclasificable autor manga Hideshi Hino (El niño gusano, Historias de la máscara). En ella, conocemos a una serie de personajes, a cual más inquietante, que vive como una familia en el circo de rarezas, cada uno con sus tenebrosos secretos a cuestas. Un manga que seguro provocará pesadillas a sus lectores.

· Las amigas (Cuadernos rosas de Ana). Pacco y Pétronille. Panini, 2010. Con grandes cargas de cinismo e ironía, los autores de Cuadernos rosas de Ana vuelven con la entrega dedicada a Las amigas. Y con el habitual desparpajo y el punto de vista femenino hace una disección de las relaciones entre mujeres y sus preocupaciones: las dietas, los hombres, las depilaciones, el jefe pesado del trabajo, las vacaciones con la familia y las fiestas de pijama en casa. Una obra para indentificarse y echar unas sanas risas.

08 enero 2011

Planeta Hulk, de Pak y Pagulayan

Los lectores habituales de Marvel saben que es habitual que cada cierto tiempo un evento cruza todas sus colecciones conformando una macrosaga que afecta a la mayoría de sus personajes. Una de estas ultimas fue Civil War, cuando una ley ordenó que se censaran todos los individuos con poderes y los superhéroes se dividieron entre partidarios de la ley y objetores. Como lo más probable era que el lado en el que se posicionara el Increíble Hulk ganara, los superhéroes se pusieron de acuerdo y con una treta le enviaron al espacio exterior. El plan era que llegara a un planeta deshabitado donde por fin pudiera conseguir la soledad que siempre ha anhelado. Aquí es donde arranca Planeta Hulk, la saga que se desarrolló en la cabecera del Coloso Esmeralda mientras el resto del universo Marvel lidiaba con la Civil War. Hulk llega a un planeta no tan deshabitado como se esperaba, es hecho prisionero y formado como gladiador, hasta que finalmente se convierte en líder de una revolución para derrocar al malvado Rey Rojo.
El argumento en sí -obra de Greg Pak- no es excesivamente original; bebe de influencias muy claras como Gladiator, Spartacus o Flash Gordon, pero sabe construir una historia épica en la que el protagonismo es el del viaje iniciático del héroe: desde su caída, al progresivo restablecimiento de su honor, hasta la culminación de su titánica tarea. Una estructura clásica a la que no faltaría ni uno de los elementos que Vladimir Propp enunció en su Morfología del cuento.
El final es algo agridulce para un personaje como Hulk, por su particular problemática. Él representa la soledad de la diferencia, el pulso de la dualidad entre hombre y monstruo, la incomprensión de lo diferente. Y parece que el destino de Hulk, ya sea en esta historia, en su trayectoria general o en futuros alternativos, es permanecer solo... Durante toda la historia se hace hincapié en ello: los nativos quieren saber si él es el salvador anunciado por las profecías o el destructor de mundos. Es probable que, en el fondo, sea ambas cosas.
Planeta Hulk es una saga épica, entretenida, realizada con profesionalidad y que abarcó 15 meses de edición en su cabecera original. Al funcional guión de Pak se le suma el buen acompañamiento gráfico de Pagulayan; y hay que hacer especial mención a las fantásticas portadas de José Ladronn, en su estilo de fusión Giraud-Kirby. Una buena lectura para los fans del Increíble Hulk.

04 enero 2011

Destacados de las novedades de Panini de enero

De los títulos Marvel que edita Panini durante el mes de enero, queremos destacar una reedición:

Se trata de dos tomos que aparecen en la colección de quiosco que actualmente se distribuye, titulada Marvel Heroes, y que en esta ocasión recoge una de las sagas más memorables de la Casa de la Ideas: Las Secret Wars, modelo de crossover durante muchos años. Si aún no la habéis leído, esta edición no tiene excusa para no ser adquirida.

03 enero 2011

Destacados de las novedades de Planeta de enero

De las novedades que presenta Planeta para este mes de enero, queremos destacar las siguientes:
La reedición de la serie Starman de James Robinson, que si no me equivoco había quedado olvidado desde los tiempos de Zinco (no sé si Norma llegó a publicar algo), y cuyo arco "Pecados del padre" me encantó en su momento.


Por fin una reedición que hace justicia a la obra maestra que es La cosa del pantano de Alan Moore, y no aquella edición "en glorioso blanco y negro" que hace unos años sacó Norma (no era decisión suya, obviamente; editaba el Vertigo Essential americano). Este volumen y los siguientes son imprescindibles, amigos.


Esta serie tuvo, al menos, cierto renombre cuando apareció en USA. Tiene la ventaja de contar con el algo irregular Peter Milligan, capaz de escribir magníficos cómics como cosas del montón. Otro de sus atractivos es el juego de la actualización de la tragedia griega a un escenario contemporáneo. A tener en cuenta.


Y finalmente el nuevo tomo de la magnífica serie negra Scalped, que nunca dejaré de recomendar. Si aún no la conoces, retoma el primer volumen y adéntrate en esta reserva india. Vale la pena el viaje.
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