El matrimonio Talbot ha enfocado su trabajo de los últimos años en rescatar historias de mujeres. Lo hizo con Sally Heathcote, sufragista, una pionera en la lucha del voto femenino; con La virgen roja (la vida de Louise Michel, una de las protagonistas de la comuna de París), y con La niña de sus ojos (donde se explora la biografía del padre de la autora y la de Lucia Joyce, la hija del escritor James Joyce). La última de sus colaboraciones, Armada de locura, se centra en la vida de la pintora surrealista Leonora Carrington, una biografía cuyo eje principal son el libro Memorias de abajo (Alpha Decay, 2017, traducción de Francisco Torres Oliver), donde la autora cuenta
Los Talbot siempre tienen una extraordinaria capacidad de encontrar personajes femeninos ricos en matices y dignos de rescatar de la intrahistoria. El caso de Leonora Carrington, nombre que a menudo se obvia cuando se habla de las auténticas vanguardias artísticas de entreguerras, es uno de ellos. De recibir una educación privilegiada en Inglaterra a vivir la vanguardia parisina de los años treinta, donde se fraguaría una apasionada relación sentimental con el artista Max Ernst, hasta su retiro final en México, Leonora Carrington vivió en primera persona algunas de las situaciones más complicadas de la historia del siglo XX en Europa: el advenimiento de la guerra en Europa y la guerra civil española. Leonora tuvo una tumultuosa vida en la que hubo de huir a España, fue internada en un manicomio de Santander, sufrió varios episodios psicóticos que marcarían su vida y, para más inri, fue víctima de una espantosa violación cuyas consecuencias resonarían para siempre en su cabeza.
Por este fresco que es una verdadera muestra del siglo XX pasan artistas como el mencionado Ernst, Picasso, Remedios Varo, Dalí, Lee Miller... Tanto la historia, como el guion y la paleta de colores utilizada por la pareja Talbot demuestra un profundo conocimiento de la obra pictórica y literaria de la Leonora. El propio surrealismo en el que se vio envuelta Carrington da la clave a los Talbot para reinterpretar sus pasajes más oscuros. Aunque hay que decir también una cosa: hay tanto por contar, y tan interesante (imprescindible la lectura de las notas finales, con las referencias bibliográficas a todo lo que se desribe en el cómic), que a veces los autores se ven obligados a hacer elipsis, en mi opinión, demasiado extremas (quizá de no ser así, el cómic hubiera tenido el doble de extensión). Pero eso no es algo que lastre la obra. Muy acertadamente, Mary Talbot sabe prescindir de grandes bloques de texto que dirijan la narrativa, y son los personajes y sus acciones los que la hacen avanzar. De manera que Armada de locura es una obra que se lee de forma muy amena. Una nueva adición a esas biografías de mujeres que apuntábamos al principio que vale mucho la pena, sobre un personaje que también vale la pena recuperar.

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