09 septiembre 2026

'Cello Song', de Jason (Astiberri)

Siempre que se edita una nueva obra de Jason ardo en deseos de ver qué ha armado. Pocos autores de cómic consiguen combinar de una forma tan particular la melancolía con la ironía y una apariencia gráfica sencilla con una enorme intensidad emocional como John Arne Sæterøy, conocido artísticamente como Jason. Nacido en Noruega en 1965, este autor ha construido a lo largo de su trayectoria un universo propio, reconocible a primera vista tanto por su particular estilo de dibujo como por su peculiar forma de contar historias.  

Una de las principales señas de identidad de su obra es su apartado gráfico. Sus protagonistas son animales antropomórficos representados mediante trazos precisos y depurados, deudores de la línea clara franco-belga, aunque eliminando cualquier elemento ornamental innecesario. Los rostros apenas muestran emociones, las figuras mantienen una actitud rígida y el color, cuando aparece, suele emplearse con gran moderación. Todo ello crea una apariencia distante y contenida que, de manera paradójica, consigue potenciar el impacto sentimental de sus historias. Jason utiliza esta simplicidad visual como una herramienta narrativa: detrás de unas imágenes aparentemente frías se esconden personajes y situaciones cargados de sentimientos.

En cuanto a los temas, la obra de Jason recorre territorios muy diversos, aunque existen determinadas preocupaciones que aparecen una y otra vez. La pérdida amorosa, el aislamiento, la fugacidad del tiempo, la muerte, el sinsentido de la vida y la añoranza por aquello que ya quedó atrás forman parte habitual de sus relatos. Esto puede comprobarse en su última obra, Cello Song, una novela gráfica que aborda la vida del músico Nick Drake. 

Nick Drake fue sin duda un tipo extraño. Hoy seguramente habría sido diagnosticado con algún tipo de trastorno del espectro autista, porque no pueden explicarse algunos de sus comportamientos de otra forma. Músico excepcionalmente dotado, publicó en vida tres largos maravillosos antes de dejarse morir con 26 años. No ayudó su actitud ante el márqueting de su propia música (no quería entrevistas, no sabía cómo interactuar con el público, tenía muy claras sus ideas respecto a cómo quería grabar sus canciones). Todo ellos hizo que su éxito en vida fuera nulo. Como un John Kennedy Toole, salvando las distancias, Drake fue retirándose del mundo, un mundo que de todas maneras no parecía interesarle. Años después de su muerte vendría el reconocimiento y el estatus de músico de culto. Siempre demasiado tarde.

Todo esto (el descubrimiento del músico, su firma con una discográfica, la lucha constante entre su visión de autor y la necesidad de vender, su deriva mental, su amargo final) es lo que Jason cuenta en Cello Song, ajustándose bastante a lo que sabemos de la biografía del músico. Su estilo, que antes esbozábamos, es ideal para contar esta historia de aislamiento, con soluciones gráficas muy bien halladas por parte de Jason para mostrar esa desconexión entre Drake y el mundo. 

Confieso que no había escuchado con atención la música de Nick Drake hasta el momento. Me sonaba su nombre, pero me faltaba contexto. Este cómic me ha descubierto la música de este ser tan especial. He de decir que seguramente si no hubiera tenido cierto bagaje en la música folk, neofolk, Leonard Cohen, etc., su música no me hubiera impactado de la manera que lo ha hecho. Pero debo a Jason el haberme enamorado de Five Leaves Left y de Pink Moon, dos álbums descarnados, de instrumentación íntima, donde aparece el Nick Drake más auténtico. Muy buena lectura.

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