En Anatomía de un esqueleto tenemos aventura paranormal, tenemos caso detectivesco, inquietantes y minimalistas encuentros filosóficos con la muerte al estilo Max, parodia superheroica, grupos sectarios tintinescos, y en todo ello, una corrosiva crítica al mundo editorial, especialmente al de los cómics, donde burla burlando, Brocal se ríe de las miserias de autores, editores y arribistas en el panorama del cómic patrio. Todo ello con el habitual estilo de línea clara propia que caracteriza a Pep Brocal, formado en sus primeros años en las revistas Comix Internacional, Totem y Zona 84
Pep Brocal, como Max, tiene un pie bien firme en la tradición del cómic y otro en la vanguardia, lo que le permite el conocimiento perfecto para experimentar y fusionar ambas tendencias en un cómic sumamente inteligente. Es un autor de una extraordinaria cultura (o quizá la que era habitual hace unas décadas, y ahora nos parece fuera de lo normal), y no tiene problemas para mezclar alta y baja cultura en sus cómics, porque, como entendió el propio Max o el poeta y teórico del cómic Luis Alberto de Cuenca, en realidad no existe tal diferenciación: un lugar donde Kafka y Munch y Kirby y Hergé puedan ir de la mano sin problema. Todo esto no es nuevo: Brocal lo demuestra a cada cómic que hace, especialmente en la trilogía que conforman Cosmonauta, Inframundo y ahora este Anatomía de un esqueleto.
En definitiva, otro tebeardo de Pep Brocal, uno de los mejores de 2026. [Anatomía de un esqueleto ha estado también presente en la selección de los Esenciales ACDCómic 2026]

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