Michel Rabagliati es conocido por su serie
Paul en..., una serie semiautobiográfica que le ha permitido contar prácticamente toda su vida, desde los tiempos de sus primeros trabajos veraniegos y sus campamentos, a una crónica de madurez en la que un Paul ya cuarentón se enfrenta a la muerte de sus padres (
Paul en casa).
Rose en la isla es una continuación lógica de ese trabajo, con nuevas historias sobre su alter ego Paul, sólo que aquí el autor cambia ligeramente de técnica y de enfoque. Originalmente,
Rose en la isla debía de ser otro cómic más en su carrera, al estilo de la serie
Paul en..., pero por su temática -las vacaciones del protagonista con su hija, temporalmente ubicadas tras el último álbum publicado,
Paul en casa-, el propio Rabagliati comenta que se dejó llevar y terminó usando el formato que el paisaje le transmitió como más adecuado. ¿Cuál es ese formato? Yo no sé si lo llamaría "novela ilustrada", como dice la editorial, pero lo cierto es que ya no es puramente un cómic, porque alterna el texto con viñetas y con ilustraciones. No es tanto novela ni cómic como un híbrido que aprovecha las posibilidades de ambos medios. El texto le permite al autor reflexionar o profundizar en algunos de los recuerdos, monólogos interiores o historias que quiere contar, centrándose en el propio texto; mientras que las ilustraciones buscan conectar al lector con esa sensación de naturaleza absoluta que debía envolver a los personajes en su estancia en la isla remota de sus vacaciones. Para ello, Rabagliati utiliza sólo el lápiz en sus ilustraciones, de manera que el conjunto resulta, además, vinculado con las típicas libretas de apuntes de viajes.
Y en cuanto al enfoque, el título nos lo deja ver (y es algo de lo que no me di cuenta hasta ponerme a escribir esto): si antes era Paul en..., aquí es Rose en la isla, lo que ya nos da una pista de que en este nuevo capítulo, el foco no es sólo Paul (que sigue siéndolo), sino que se añade su hija Rose, y así, si no están juntos, la narración a veces pertenecerá a ella (sus sensaciones en la isla, sus exploraciones, el conocer a un chico allí...). Con todo, creo que en el fondo la batuta la lleva Paul, y Rose es una invitada de excepción que proporciona al personaje nuevas fuentes de reflexión. Pero ahí está el Paul de siempre: pensando en su vida y en el paso del tiempo, en lo que ha perdido recientemente, en un flirteo que no lleva a ningún sitio... Todo con esa inmensidad de la naturaleza que le proporciona el escenario y que cataliza esas reflexiones.
Rose en la isla es una buena continuación de la saga de Paul en... Demuestra que su costumbrismo, lejos de agotarse, puede tomar nuevos caminos y seguir contando buenas historias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario