16 marzo 2018

Destacados de las novedades de Diábolo de marzo


De las novedades que presenta Diábolo para este mes de marzo, destacamos La hierba del estío, una nueva novela gráfica de Julio César Iglesias y Raquel Lagartos, los autores de la excelente de Mary Shelley. La muerte del monstruo. Tenéis el resto de novedades de la editorial aquí.

11 marzo 2018

25 febrero 2018

Reseñas en UH: 'Paper Girls 1', de Brian K. Vaughan y Cliff Chiang (Planeta)


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Reseñas en Ultima Hora: Paper Girls #1, de Brian K. Vaughan y Cliff Chiang (Planeta). Tenéis un post más extenso aquí. Breves para Pólvora mojada, de Isabel Kreitz (La Cúpula) y Sex Criminals 2, de Matt Fraction y Chip Zdarsky (Astiberri).

28 enero 2018

Reseñas en UH: 'Magritte', de Zabus y Campi (Norma)


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Reseñas en Ultima Hora: Magritte, esto no es una biografía, de Vincent Zabus y Thomas Campi (Norma), del que tenéis una reseña más extensa aquí. Breves para Big Baby, de Charles Burns (La Cúpula) y Kitaro 6, de Shigeru Mizuki (Astiberri).

26 enero 2018

'Dios ama, el hombre mata', de Chris Claremont y Brent Anderson

Si hay una historia que permanece como una de las más emblemáticas de toda la historia de los mutantes de Marvel, posiblmente sea la novela gráfica Dios ama, el hombre mata, de Chris Claremont y Brent Anderson. 

Chris Claremont llevaba desde 1976 a cargo de la franquicia mutante. Él había sido el artífice de llevar a la Patrulla-X a un nuevo comienzo, con nuevos personajes, que había entusiasmado a los lectores. Claremont había apostado por personajes fuertes, tanto héroes como villanos pero especialmente en cuanto a los femeninos, y una importante presencia de temas sociales de fondo, como el racismo o la marginación por ser diferente. De esta manera, cuando se creó el sello de Marvel Graphic Novels, heredero de Epic, con el que la editorial buscaba narrar historias algo más adultas (algunas de las cuales han sido reseñadas aquí en días anteriores), la tentación de que el padrastro de los mutantes escribiera una historia en esta línea. Pensada inicialmente para que la ilustrata Neal Adams, Dios ama, el hombre mata vio la luz en 1983.

La trama de la novela gráfica narra el enfrentamiento entre la Patrulla-X y un nuevo movimiento anti-mutante, comandado por el fanático William Stryker, un religioso que ve en los mutantes una aberración demoníaca que exterminar. Para ello, hará una interpretación extremista del Antiguo Testamento para que se adapte a sus propósitos. El origen de su obsesión, rayana en la locura: el nacimiento de un hijo deforme expuesto a las radiaciones nucleares, que le lleva a matar a éste y a su esposa). Stryker es retratado como un fundamentalista despiadado, que no hace sino seguir la máxima de Maquiavelo de que el fin justifica los medios. Llevado por su cruzada de origen divino, no importa la cantidad ni identidad de las bajas si ello contribuye a alcanzar su meta. 


Creo que fue Stan Lee que resumía en diversos conceptos lo que representaban para él sus principales cabeceras: Los Cuatro Fantásticos eran la familia, los Vengadores, el grupo de amigos, y la Patrulla-X, el instituto. Claremont había llevado a la Patrulla-X a un nuevo nivel: jugaba con una baraja antigua pero con cartas nuevas, y podía ir más allá del origen de la Patrulla para contar historias más maduras. Aquí lo que importa es el subtexto. Aquí el carácter adulto de la historia viene indicado no sólo por el trasfondo, sino por el hecho, por ejemplo, de que los protagonistas deben enfrentarse a un enemigo que no es un superhéroe disfrazado, sino alguien convencido de que sus ideales son justos y vienen dictados por la voluntad divina. De esta forma, la pátina de realidad confiere a la historia un mérito más. Claremont critica la discriminación a varios niveles. Por una parte, la primera lectura es el fundamentalismo religioso de Stryker, que muy bien conocen en Estados Unidos, y que no es precisamente islamista. Por otra, esa persecución de lo diferente nos habla del maltrato de las minorías, sean de otra raza o de otra inclinación sexual. La Patrulla-X siempre ha ido sobre eso: sobre sentirse diferente y encajar, y qué actitud ante el mundo tomar. Xavier y la Patrulla-X han elegido convivir y luchar por esa convivencia, aunque se conviertan en mártires (¿el auténtico cristianismo? Claremont está ahí enfrentando a dos modelos de salvador: el intolerante Stryker y el pacificador Xavier). Magneto, que en esta ocasión se muestra sabio y cordial, convirtiéndose en aliado pasajero (y resultando así uno de los personajes más redondos de la novela), ha elegido la vía del ojo por ojo (de hecho, creo que en alguna ocasión se ha relacionado a Magneto con un pasado judío).

Brent Anderson proporciona aquí a Claremont un dibujo más realista y complejo, apropiado por el contexto que quiere crear. A Anderson lo veríamos luego junto a Kurt Busiek a los lápices de la aclamada Astro City. Tal vez Busiek, al buscar alguien para su proyecto (que es quizá la mejor síntesis de todo lo que puede representar un cómic de superhéroes), pensara precisamente en esta novela gráfica y todas las capas de significación que arroja. 

Dios ama, el hombre mata sería una obra clave para entender el desarrollo de la franquicia mutante, y que además se utilizaría veinte años después como punto de partida para el guion de X-Men 2 (Bryan Singer, 2003).

22 enero 2018

'Daredevil y Viuda Negra: Matadero', de Jim Starlin y Joe Chiodo


Otra de las obras que se publicaron al amparo del sello de Novelas Gráficas Marvel es este Daredevil/Viuda Negra: Matadero (Daredevil/Black Widow: Abattoir), que data de 1993 y que en su día publicó aquí Fórum. He buscado, pero no he hallado edición posterior. Su inclusión en la línea fuera del Comics Code era que contenía un nivel de violencia gráfica superior al de lo habitual en una serie regular Marvel.

Al igual que en Amor y guerra de Miller y Sienkiewicz, que reseñamos aquí también hace poco, aquí Daredevil es en realidad un secundario de lujo más que un protagonista. Es más, que sea Daredevil o cualquier otro superhéroe, tanto da. Podría haber sido El Castigador, Nick Furia, Caballer Luna... Da igual. Matt Murdock se limita a hacer rechinar los dientes, como podemos ver desde la portada (eran los 90... y hasta Bill Watterson se reía de ello cuando Calvin se convertía en Estupendo Man) y a aparecer al final de la historia para salvar a la Viuda Negra.
Jim Starlin, un nombre que hemos asociado, por pura costumbre, al lado más cósmico de Marvel, con obras tan importantes como La muerte del Capitán Marvel o El Guantelete del Infinito, se marca aquí una historia oscura y urbana, basada en la obsesión y la morbosidad. SHIELD va detrás de un asesino de mentalistas, así que pone un cebo, pero la cosa sale mal y la Viuda Negra es también capturada. La responsabilidad de esas muertes es de Rose, una psíquica que controla mentalmente a sus víctimas para hacerles hacer lo que quiera.

Pero el conjunto no termina de cuajar. Starlin se muestra demasiado determinista cuando se encarga de dejarnos claro por qué Rose se comporta así (por un padre maltratador), y Joe Chiodo, al que normalmente hemos visto ocupado en trabajos de coloreado, debuta aquí -si no recuerdo mal- como artista principal, donde vemos un dibujo con tendencia al cartoon, o incluso al pinup, que parece recrearse en algunas exageraciones fisiológicas, pero sobre todo (y eso no es un vicio exclusivo de Chiodo, sino en general de muchos años de visión machista del género de superhéroes) en regalarnos planos de una Viuda Negra desnuda en una malla que no deja lugar a la imaginación. La paleta que usa Chiodo fluctúa especialmente entre el rojo (Daredevil, el pelo de Natasha, la sangre) y el azul marino/gris (la propia Viuda), lo que da al cómic un tono frío y como de pesadilla irreal.

Matadero parece más enfocado a explotar la vena libertaria de la colección en la que se incluye que en contar una historia interesante y que atrape. El punto de partida es tópico, el desarrollo es pobre, el aprovechamiento de los personajes es nulo y se limita al físico de la Viuda. A partir de ahí, mucha sangre, escenas macabras y chicas enseñando carne es lo que encontraremos. Para cerrar la historia, Daredevil se presenta cuando ya prácticamente no hay nada que hacer, reforzando lo innecesario de su papel, limitado a ser el partenaire masculino obligatorio para Natasha. Una curiosidad bien facturada a nivel visual, pero olvidable en todo lo demás.


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