· Cthulhu 1. Varios autores. Diábolo Ediciones, 2007. A pesar de ser un fenómeno en recesión desde hace muchos años, las revistas de cómic intentan resistir el embate de los tiempos en que vivimos con grandes dosis de entereza y, sobre todo, de amor por este medio. Es el caso de Cthulhu, una criatura con dos números anteriores editados bajo el amparo de Zanzíbar Ediciones y la Diputación de Málaga, y cuya cabecera renace ahora bajo el sello de Diábolo. La formidable criatura que imaginara Lovecraft sirve de título a una publicación que une a diversos artistas presentando historias de terror, que en este número orbitan sobre los mundos del escritor de Providence. Páginas que adaptan algunas de sus obras o que se inspiran en ese terror ominoso de H. P. Lovecraft con resultados muy logrados. Entre sus autores, Enrique Corominas (¿recuerdan aquel memorable, por ejemplo, Eye Gray editado hace años por Planeta?), Carlos Lamani, Bartolo Torres, Sagar Forniés, Meritxell Ribas, Raule o Luis NCT brillan con luz propia. Los amantes del género adorarán esta nueva apuesta editorial.16 febrero 2008
Cthulhu 1
· Cthulhu 1. Varios autores. Diábolo Ediciones, 2007. A pesar de ser un fenómeno en recesión desde hace muchos años, las revistas de cómic intentan resistir el embate de los tiempos en que vivimos con grandes dosis de entereza y, sobre todo, de amor por este medio. Es el caso de Cthulhu, una criatura con dos números anteriores editados bajo el amparo de Zanzíbar Ediciones y la Diputación de Málaga, y cuya cabecera renace ahora bajo el sello de Diábolo. La formidable criatura que imaginara Lovecraft sirve de título a una publicación que une a diversos artistas presentando historias de terror, que en este número orbitan sobre los mundos del escritor de Providence. Páginas que adaptan algunas de sus obras o que se inspiran en ese terror ominoso de H. P. Lovecraft con resultados muy logrados. Entre sus autores, Enrique Corominas (¿recuerdan aquel memorable, por ejemplo, Eye Gray editado hace años por Planeta?), Carlos Lamani, Bartolo Torres, Sagar Forniés, Meritxell Ribas, Raule o Luis NCT brillan con luz propia. Los amantes del género adorarán esta nueva apuesta editorial.15 febrero 2008
Caballeros dragones
· Caballeros dragones, de Ange y Dohé. Glénat, 2008.
05 febrero 2008
Las trece en punto - James Stimson
· Las trece en punto, de James Stimson (La Faktoría K). La estética que dialoga entre lo tierno y lo siniestro está de moda, no puede negarse. El ínclito Edward Gorey fue la piedra de toque de esta curiosa fusión (imprescindibles sus tomos Amphigorey, editados en Valdemar), que mezclaba el gusto por lo macabro, lo amable y lo decimonónico, y más tarde Tim Burton, su devoto seguidor, llevaría esta estética a la primera línea de merchandising a base de Jacks Skellingtons y novias cadáveres. Dentro de esta corriente brilla el trabajo de James Stimson, a la sazón colaborador de Burton en James y el melocotón gigante, que en Las trece en punto nos entrega una obra a medio camino entre el cómic y el cuento ilustrado que fascina desde el primer momento por su particular universo estético y la simpatía que desprenden sus personajes. Una atmósfera densa, intrigante y sombría envuelve al lector desde la primera página, al acompañar a la pequeña protagonista de la historia en el descubrimiento de los tiernos monstruitos que irán apareciendo a cada golpe de campana: seres incorpóreos, fantasmagóricos y absurdos, pero tan amables que en vez de miedo inspiran cariño. El trazo suave de los lápices de Stimson se combina con los juegos tipográficos y con las rimas del texto, que son una suerte de poesía. El autor consigue crear un relato para todos los públicos, pero en especial para los más pequeños (siempre los más olvidados en el mundo del cómic) que La Faktoría K edita con especial mimo. A descubrir.27 enero 2008
26 enero 2008
Flashes (lecturas en inglés)
· Books with pictures, de Sina Grace (2007). Otro ejercicio puro y duro de costumbrismo comiquero, esta vez ambientado incluso en la experiencia de una chica que empieza a trabajar vendiendo cómics, y su relación con la fauna de lectores habituales. 24 páginas, en edición indie, de un cómic que no cuenta nada de nada, y que, para más inri, no sé por qué, evita nombrar cabeceras de cómics reales y los inventa (¿tiene miedo a ser demandada por citarlos?). Lo que podría haber sido un interesante planteamiento desde el punto de vista femenino del fenómeno del fandom (demasiadas efes veo en esta frase) se reduce al relato de dos o tres escenas absolutamente vanales y aburridas. ¿Para qué se malgastan árboles en esto?20 enero 2008
Reseñas en UH: Sócrates el semiperro, Periodo glacial y X-statix
11 enero 2008
Este domingo tebeo
Feliz Año a todos. Quiero empezar 2008 con buen pie anunciandoos que, a partir de este domingo 13, el suplemento Dominical de Ultima Hora (no disponible en red, que yo sepa) inicia la publicación de la sección Tebeo de verdad, un apartado de reseña de cómics escrito por un servidor, que también subiré más tarde a este mismo blog. Junto a mi sección, el dibujante y compañero Jaume Balaguer inicia la publicación de su tira Muts! Espero que os guste, y que sea un motivo más para comprar el diario de los domingos.05 enero 2008
Flashes
· Jazz Maynard 1: Home sweet home, de Raule y Roger (Diábolo Ediciones). Exito monumental en Francia, donde ha sido editado antes que aquí, estamos ante uno de los mejores cómics de autores españoles de este año, si no el mejor. El joven tándem formado por Raule y Roger nos entregan esta historia, ambientada en el Raval barcelonés, que mezcla a partes iguales acción, thriller y jazz. Un guión sólido sobre un dibujo es-pec-ta-cu-lar, añadido a la impresionante edición que ha realizado Diábolo (en formato superior al habitual tomo europeo) son las principales bazas con las que juega este Jazz Maynard. Los autores nos prometen más entregas. Que vaya para largo, se lo merecen.
· Las extraordinarias aventuras sin Lapinot 1, de Lewis Trondheim (Norma). Después de haberse publicado obras autobiográficas como Mis circunstancias y La maldición del paraguas, Norma edita estas páginas que originalmente se publicaron en revistas, donde Trondheim vuelve a la reflexión personal, y somos testigos de sus derias y manías, así como de su corrosiva crítica (o más bien rechazo) al mundo que le rodea. Para completistas de Trondheim.24 noviembre 2007
Máximo honor
El mundo del cómic, especialmente el de las Islas, está estos días de doble enhorabuena. En primer lugar, por la materialización del primer Premio Nacional de Cómic, una victoria dentro del mundo de la cultura que esperemos que tienda a normalizar la consideración del tebeo dentro del mundo del arte (iniciativa, además, que partió de estas tierras gracias a Joan Miquel Morey); en segundo, porque se le ha otorgado a uno de los grandes autores actuales: a Francesc Capdevila, Max, mallorquín de adopción y residente en Sineu. Max es hoy por hoy uno de los referentes más importantes e internacionales de todos nuestros autores. Su dilatada carrera, desde sus inicios a mediados de los 70 hasta la actualidad, le ha permitido conocer desde la faceta más underground del cómic hasta coeditar, desde 1995 hasta hace poco, una revista como Nosotros Somos Los Muertos, que partiendo de un planteamiento de rechazo a la guerra de Bosnia, llegó a convertirse en una cabecera que aunaba a la vanguardia de los autores de cómic de todo el mundo. Además, NSLM abrió el camino para que en nuestro país empezaran a conocerse autores como Chris Ware o algunos de los componentes de la llamada nueva ola francesa. Los últimos trabajos de Max nos muestran a un autor maduro, que ha asumido diversas influencias (el mismo Ware) y ha depurado su estilo, un autor que no duda en incorporar referencias literarias o de cualquier otro origen para enriquecer su estilo. El galardón, sin duda, es merecido. Finalmente, el Premio Nacional ha de hacernos reflexionar sobre la madurez de un medio como el cómic, que no es como muchos siguen pensando un entretenimiento de niños, sino un vehículo para las emociones y el arte igual de válido que el cine o la literatura.(Publicado originalmente en el diario Ultima Hora)
23 noviembre 2007
Flashes (lecturas en inglés)
Una de las corrientes más seguidas por los autores del panorama independiente americano es el del slice of life, un género aquí podríamos llamar costumbrismo, y que lo único que persigue es narrar algunas anécdotas intrascendentes de la vida cotidiana. El peligro del slice of life es que puede caer fácilmente en la vacuidad y en la misma instrascendencia en que se basa: cuando este género brilla por sí mismo es cuando, por medio de esas experiencias usuales, logramos conectar con el lector, llevar la anécdota más allá. De no ser así, la obra se queda en una historia ombliguista y ridícula. En este contexto se enmarcan las dos obras que comentamos aquí. Big Plans, de Aron Nels Steinke (Pinball Publishing, 2007) es un ejemplo de ello. Dos anécdotas, una limpieza primaveral -con quema de cómics incluida- y la historia de una psicósis originada por el miedo al terrorismo, son el material principal de este primer número. Estilo naïf y minimalista, y edición indie para un cómic que es
básicamente humo. Lo mismo para Feeble Attempts, de Jeffrey Brown (Top Shelf, 2007), recopilación de historias cortas desordenadas, que van desde la más pura improvisación, pasando por la parodia a los superhéroes, hasta los inevitables relatos autobiográficos. Una vez más, proliferación de viñetas en cada página, estilo deliberadamente descuidado, y tramas que en la mayoría de las ocasiones dejan al lector frío.27 octubre 2007
Flashes
· Sócrates el semi-perro: Ulises, de Sfar y Blain (Sins Entido). Uno de los ejemplos de de que el cómic actual tiene todo tipo de público y puede tocar todo tipo de historias es este segundo volumen de Sócrates el semi-perro: Ulises, de los autores franceses Joann Sfar y Christophe Blain, ambos parte de una nueva generación de narradores gráficos que han revolucionado el panorama galo con la sencillez de sus trazos y lo atractivo de sus narraciones. Sócrates el semi-perro cuenta las andanzas de un cervantino can hablarín, que acompaña a Heracles en sus aventuras y desventuras, y que en este segundo tomo topa con otros personajes mitológicos como Ulises o el Cíclope, o bíblicos como Jonás. La perspectiva canina permite a Sfar, cuyos guiones ilustra como nadie Blain, divagar sobre la condición humana, sobre la naturaleza del amor y el sexo. El tándem galo borda el segundo tomo de una colección que flojeaba en la primera entrega y que ha sabido encauzar a la perfección.
· X-Statix presenta: Chica Muerta, de Milligan y Allred (Panini). ¿Por qué en el universo de los superhéroes algunos vuelven constantemente de la muerte y otros jamás vuelven a aparecer? Peter Milligan y Mike Allred, el dúo que firmó la magnífica serie X-Statix, una visión nihilista y pop de los superhéroes que se inició como un lavado de cara de una vieja cabecera mutante, X-Force, nos trae un dantesco viaje al infierno de la mano del Dr. Extraño y Chica Muerta, donde los verdaderos protagonistas son el humor y la irreverencia hacia el mundo Marvel.
· Período glaciar, de Nicolas de Crécy (Ponent Mon). El siempre interesante Nicolás de Crécy (Diario de un fantasma) trama en esta historia de supervivientes a una nueva era glaciar una verdadera teoría de la Historia del Arte y reflexiona sobre la visión que tenemos de la obra artística y cómo pesa en ella nuestro bagaje como lectores y nuestro condicionamiento social. Para amantes de la intertextualidad.24 septiembre 2007
Flashes
· Desayuno por la tarde, de Andi Watson (Astiberri). Nunca me ha gustado del todo el género llamado slice of life. No porque en él no puedan contarse buenas historias, sino porque tiende a ser o bien ombliguista, o bien vacío. Andi Watson cuenta aquí la historia de una pareja en crisis por su despido en una fábrica de cuberterías y de cómo sus planes van lentamente a la deriva. El punto bueno: la caracterización de los personajes. Rob, el protagonista, está perfectamente construido, porque actúa como muchos hombres: terca e infantilmente. Demasiada suerte tiene al final del relato, creo yo. El autor, Andi Watson, es prácticamente una copia perfecta del trazo de Dupuy y Berberian (El señor Jean), ¿habrá trabajado para ellos como negro?, lo cual resta brillantez al conjunto.
· Voodoo Child: la leyenda de Jimi Hendrix, de Martin Green y Bill Sienkiewicz (Glénat). Tengo cierto proyecto en mente y cogí este cómic para ver cómo enfrentar la biografía de un icono musical del siglo XX. Y qué decir: es prodigioso. No sólo por el complejo trabajo de documentación (no figura un guionista como tal, sino un "creador y productor", a saber qué quiere decir eso) de la obra, sino por la magnífica forma de plantearla y de mostrarnos tanto el ídolo de masas como el hombre detrás de la guitarra. Sus pensamientos, sus letras -que con el contexto se hacen tan diáfanamente biográficas-, su voz guiándonos a través de las páginas, no pueden tener mejor traslado al papel que el gran, enorme Sienkiewicz, que aquí adopta un tono más realista, no exento de su habitual experimentación y brillante planificación de páginas. El conjunto es una obra monumental, al que lo único que le falta para tener un 10 como una casa es que se venda con un cd de la música de Hendrix para acompañar la lectura.
