Cómic radical no es un cómic fácil. O más bien: no es que no sea un cómic fácil, porque en su extrema sencillez, sí que lo es, sino que no es un cómic para todos los públicos. Es fruto de una reflexión sobre el medio, es una investigación, es, sobre todo un ejercicio de estilo.
Porque Antonio Hitos, que ha demostrado en sus obras anteriores (Inercia, Materia, etc.) dominar completamente la sintaxis del cómic, propone un ejercicio de lo que quizá habría llamado Juan Ramón Jiménez poesía pura, pero en cómic, o una exploración hacia los elementos más intrínsecos del cómic, buscando que su sencillo mecanismo emerja como la narrativa-per-se del cómic. En Cómic radical, el medio es el mensaje, como hubiera dicho McLuhan.
Porque, como hace notar el propio autor en el extenso epílogo de la obra (procedente de los textos que acompañaban a la exposición de la que Cómic radical es la base), "radical" viene de raíz. La obra, pues, constituye un viaje al mecanismo base de los tebeos, su propio milagro: que el tiempo se convierta en espacio.
Hitos diferencia entre cómic radical y experimental, aunque ambos en algunas ocasiones tiendan puentes. Si en el segundo caso, el autor busca forzar los límites del lenguaje del medio, en el primero lo que se hace es precisamente señalar los elementos más característicos para que, despojados de todo el resto de elementos que configura un cómic (temática, estilo), aparezcan estos como los principales protagonistas. Cómic radical es una metarreflexión sobre el medio (en ese sentido podría considerarse experimental). Por ello Hitos escoge formatos muy cerrados (cuatro viñetas), una figura sencilla (apenas esbozada, pero siempre consistente) como personaje principal para movilizar los elementos del cómic, y se pone a demostrar su idea de cómic "radical". Y elige cuatro viñetas, como podría haber elegido tres, o cinco, o siete, porque lo importante es mostrar ese movimiento en la zona del "cerrado" entre viñetas. No se trata pues de un grupo de cuatro viñetas con un remate final en forma de chiste, como en Calvin & Hobbes, Garfield o cualquier otra tira cómica. Porque aquí se está poniendo el énfasis en el propio proceso.
Por tanto, no espere el lector encontrar aquí una historia, una trama, unos personajes. Cómic radical es otra cosa. Por eso decía al principio que no es para todos los públicos. Es una investigación, y es contemplar cómo funciona la singularidad que hace que el cómic sea cómic. Sólo una persona con una vocación y las ideas tan claras como Antonio Hitos podía llegar a este estudio-cómic.


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