Hervé Kempf en Cómo los ricos saquean el planeta (y cómo impedírselo) hace fácil lo que es en apariencia muy complicado: traza un historia de la lucha de clases en apenas unas páginas y luego, con una serie de aportaciones documentales demoledoras, pasa a explicar el propio título del cómic. Y es que en un mundo en el que el capitalismo ha pisado el acelerador del agotamiento de los recursos limitados del planeta, esta obra, que pone en su lugar el importante papel de los que más tienen (y que no hacen nada para cambiar la deriva de los acontecimientos), debería ser lectura obligatoria para cualquier escolar al final de su etapa obligatoria. Juan Mendez pone dibujos a la tesis de Kempf: la ostentación, el despilfarro y la nula empatía de los que han sido corrompidos por la ultrarriqueza impide cualquier cambio en el statu quo y en la lucha por salvar el medioambiente. Esto no será así, añado yo, hasta que una gran parte de la población sea consciente de ello, deje de ser servil con los ultrarricos, y pida a sus políticos que pongan en cintura a esas grandes fortunas. Cómic muy valiente, didáctico, explicado de forma muy sencilla para llegar al máximo de lectores, y que se hace muy necesario hoy en día. Al mismo tiempo, muy incómodo: nos recuerda la importancia de la lucha de clases. No será bien visto por el sector antivacunas-terraplanista-sí a las IAs que piensa que el cambio climático es una chufa inventada por cuatro abrazaárboles. Si saben leer sin tener ese sesgo planeticida, no lo duden: de lo mejor de 2025.
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