Su estilo de dibujo es inconfundible: personajes antropomorfos de líneas limpias, con una clara influencia de la línea clara franco-belga, pero desprovistos de artificios. Ojos inexpresivos, cuerpos hieráticos y un uso del color sobrio -cuando lo hay- contribuyen a la sensación de desapego emocional que, paradójicamente, hace sus relatos aún más conmovedores. Jason recurre a esta economía visual para generar historias que parecen frías en la superficie, pero que esconden un corazón palpitante. Su trazo es meticuloso, con una narrativa pausada que bebe del cine clásico, en especial del cine negro y la comedia muda, que siempre utiliza de fondo como referente.
Las temáticas que aborda son amplias, pero hay elementos recurrentes en su obra: el amor perdido, la soledad, el paso del tiempo, la muerte, el absurdo de la existencia y la nostalgia de un pasado que nunca volverá. Muchas de sus historias están impregnadas de referencias a la cultura pop, a la literatura y al cine, y a menudo mezcla géneros sin temor. En sus cómics podemos encontrar relatos de gánsteres con viajes en el tiempo, historias de amor en un mundo habitado por zombis o reflexiones filosóficas disfrazadas de relatos de aventuras. Hay un humor soterrado en sus páginas, un sentido de la ironía que hace que la tragedia sea aún más dolorosa. Su narrativa es cinematográfica, con silencios que pesan más que las palabras y miradas vacías que contienen todo un mundo de emociones.
En España, Jason ha sido publicado principalmente por la editorial Astiberri, que ha acercado al público hispanohablante algunas de sus mejores obras. Entre ellas destaca Yo maté a Adolf Hitler, una de sus historias más celebradas (y mi puerta de entrada a este autor), donde un asesino a sueldo viaja en el tiempo para acabar con el dictador, pero termina atrapado en una historia de amor imposible. También encontramos El loro de Frida Kahlo, donde el autor hace lo que más le gusta hacer: reuniones imposibles y juegos con personajes como El Santo, Chet Baker, o la misma Frida.
En La muerte en Trieste (Astiberri, 2025), la última obra del autor noruego publicada en España, Jason hace una nueva pirueta narrativa. Imbuido del espíritu de Magritte y de los dadaístas, protagonistas de algunas de las tramas que este nuevo volumen presenta, parece que toma prestado el carácter experimental y gamberro de las vanguardias originales para desarrollar unas historias donde la lógica parece romperse y la coherencia de la narrativa es un obstáculo a salvar a expensas de conseguir un ejercicio más orgánico, más visceral. Y así, como es costumbre en este autor, nos vamos a encontrar una mezcla de lo más heterogénea: Marlene Dietrich, Nosferatu, Rasputín, David Bowie, agentes secretos, república de Weimar… Todo vale para dar con la fórmula que sorprenda al lector. La muerte en Trieste me parece un ejercicio valiente, bizarro (en todas sus acepciones castellanas aceptadas o no), aunque también he de decir que no es mi Jason favorito: creo que me quedo con entregas sin tanta experimentación como La momia misteriosa (Astiberri, 2015) o Amanecer roto (Astiberri, 2024).