Sin más ni más que la biografía de sus padres, una especie de Vidas paralelas de Plutarco, pero de andar por casa. Primero su padre José Manuel y luego su madre Teresa. La juventud de su padre, su paso por la mili, su años estando embarcado... Por su parte, su madre, que al principio de la obra dice no tener nada interesante que contar, se revela tanto o más reveladora que la biografía paternal, sobre todo en sus viajes en autoestop por la España de los 70/80, un periplo que para dos mujeres solos tenía mucho mérito (y si no, que se lo digan a Ulli Lust en Hoy es el último día del resto de tu vida).
Ferreiro sorprende con un costumbrismo en un estilo que mezcla la línea barroca en blanco y negro de Robert Crumb con una formación estética más emparentada con el manga. Quizá su único defecto sea abusar de las cajas de texto cuando siente la necesidad de no obviar la información que quiere contar.
En Dos personas, la autora ha sabido extraer de estos dos ejemplos de microhistoria el germen de toda buena historia. Ferreiro no juzga ni siquiera apunta nada como narradora: simplemente da la voz a sus padres. Además, de forma muy inteligente, Ferreiro termina la historia cuando ambos personajes inician su relación, retratando así a sus padres como individuos completos antes de embarcarse en la paternidad (y en su resultado, que sería ella misma). Los anhelos, los miedos, las tragedias íntimas de quienes luego serán "los padres de..." son el tema principal de la obra, que no es más que la vida explicándose a sí misma. Un muy buen tebeo que fue seleccionado entre los 30 esenciales de ACDCómic del primer trimestre de 2026.

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