31 marzo 2026

'Eva Medusa', de Ana Miralles y Antonio Segura (Astiberri)

Por azares de la vida, nunca había llegado a la lectura de Eva Medusa, de Ana Miralles y Antonio Segura, pero sus portadas siempre me llamaron poderosamente la atención por su vocación (completamente intencionada) de mesmerizantes. Ahora Astiberri nos lo pone fácil porque con el 30 aniversario de la obra, ha publicado un integral de toda la obra, con material extra: más de treinta páginas de esbozos, ideas, primeras versiones de las páginas, estudios de los personajes... y demás material que cualquier fan de la obra agradecerá mucho.

¿Y qué encuentra un lector del siglo XXI, con ojos nuevo para esta Medusa de finales del XX conectada temáticamente con el XIX? Una historia que amalgama brujería con erotismo, colonialismo... y muchas ansias de tentar/escandalizar.

El marco que establecen los autores -el trópico a principios de siglo XX- es un marco exótico ideal para establecer una historia que parece estar hecha a propósito para enfrentar al lector con todas sus tentaciones, hasta las más reprobables. Eva Medusa puede leerse como un catálogo de esas tentaciones oscuras:  estupro, transexualidad, homosexualidad*... El ambiente de ese Brasil finisecular, a medio camino entre una bacanal de Nueva Orleans y el misterio de las prácticas del candomblé, contribuye a ello dando a la historia una pátina onírica a esta historia hecha a mayor gloria del dibujo de Ana Miralles que, aún instaurada firmemente en la tradición de la línea clara, empieza a despuntar y pone toda la carne en el asador para una trama tan tórrida como el clima de la historia. El argumento en sí mismo es algo folletinesco: el espíritu de Eva Medusa, seductora -y destructora- de hombres, se encarna en doña Isabel, y luego, para desgracia de su padre, en María. Esa presencia cuasi-divina, será la perdición de cuantos hombres se crucen en su camino.

Ana Miralles está espectacular, no sólo por la sensualidad de su dibujo, que iría perfeccionando con los años, sino por el uso magistral del color, de los tonos fríos y calientes que contribuyen a complementar la narrativa. Y el poder recrearse en los lápices (que aportan las páginas nuevas de esta edición) no tiene precio.

Es una lástima, como comenta Miralles en el prólogo a esta nueva edición, que la serie tuviera un final truncado cuando Glénat Francia decidió cerrarla de forma imprevista. Antonio Segura se vio obligado a escribir un tercer álbum que sirviera como final a una historia que se había proyectado con más calma. En todo caso, un gran acierto por parte de Astiberri de recuperar esta obra, que es historia viva del cómic español.

* No quiero dar a entender que todo lo mencionado sean relaciones reprobables, evidentemente. Pero en la cabeza del lector de la época en que surgió seguramente las que hoy nos parecen normales sí que tuvieran cierto un aire de inmoral, oscuro o prohibido...

30 marzo 2026

Breves: 'Fortaleza Volante', de Miguel Vila (La Cúpula)

 

Es incomprensible que haya tardado tanto en leer Fortaleza Volante. Este cómic sorprende por su planteamiento inicial: la caída de un ovni en medio de una Italia alternativa abrazada al fascio en 1933. Una historia con pinta de ciencia ficción acaba siendo una reflexión sobre los totalitarismos, al represión y la resistencia individual. Una de las cosas que más podemos destacar de la obra es el dibujo de Miguel Vila (Padualand, Dulce de leche). Reconozco que es difícil de entrar en él (o al menos, a mí): feísta, incómodo, pero sobre todo interesante al no ligarse a la tradicional página y viñeta. Vila juega con la composición de página de forma parecida a la de Chris Ware o Seth, jugando con la ubicación de las viñetas, su tamaño o forma. De esta manera la composición de la página se integra en la narrativa. Hay que ser muy hábil para que esto funcione, y Vila lo consigue. De esta manera, ambos autores consiguen una obra que va bamboleándose temáticamente (¿fascismo, ufología, drama?) pero que de forma sorprendente funciona muy bien.

20 marzo 2026

'El séptimo hombre y otros cuentos', las adaptaciones de Haruki Murakami (Planeta)

Murakami, el eterno candidato al Nobel de Literatura. Un premio que le ha sido evasivo a pesar del gran éxito entre crítica y público que el japonés ha cosechado. Y es que algo tiene de evasivo el propio Murakami cuando, delante del papel en blanco, se hace difícil escribir sobre lo que significa leer a este autor. Voy a intentarlo.

En sus novelas, HarukiMurakami suele explorar personajes sujetos solitarios y desajustados que, empujados por el azar, atraviesan fisuras de la realidad hacia espacios simbólicos a caballo entre lo real y lo fantástico (he aquí la afinidad del autor con esa etiqueta del realismo mágico). Sus textos articulan desapariciones, desdoblamientos, viajes interiores y mundos paralelos como metáforas del inconsciente, el trauma o la búsqueda de identidad. Frente a sus novelas, creo que el principal valor de Murakami en sus cuentos es que subvierte todos los conceptos que podamos tener como preceptivos en un género complejo como es la narrativa breve. El séptimo hombre y otros cuentos, la adaptación de JC Deveney y PMGL sobre algunos relatos de Murakami, es un buen ejemplo de ello.

En Rana salva Tokyo, un sarariman gris y anónimo se ve involucrado, casi arrastrado por un oleaje fatídico, en una misión absurda: ayudar a una gigante rana parlante a salvar Tokio de un terremoto. En este relato ya podemos ver cómo ese realismo mágico del que hace gala Murakami se despliega con intensidad. En Nuevo ataque a la panadería, en un tono y estilo más caricaturesco, un hombre explica a su pareja que atracó una panadería y le pidieron escuchar un disco de Wagner (aquí salta otra de las características de Murakami: la casi omnipresencia de la música como personaje en sus historias. Por lo visto, antes de dedicarse de lleno a la escritura, el autor regentó una tienda de discos de jazz en Tokio. Esta melomanía se refleja muchas veces en sus historias). En Sherezade, el dibujante usa un registro más dinámico y expresionista para esta transposición de las Mil y Una Noches: un hombre vive recluido y recibe la visita periódica de una mujer que le cuenta historias íntimas y fragmentarias, y con la que acaba teniendo una relación de dependencia emotivo-sexual. Otra transposición: en Samsa enamorado, la criatura de la Metamorfosis de Kafka se convierte en humano y se enfrenta a otro tipo de desconcertantes realidades, principalmente emotivas y sexuales (de nuevo), un cuento más amable de lo que el autor japonés nos tiene desacostumbrados. Mi preferido, pero quizá el más extraño de todos: En cualquier lugar que parezca que esto puede hallarse, donde un detective aficionado se encarga de un caso en el que un hombre ha desaparecido entre dos pisos de un edificio. Murakami subvierte el género noir desproveyéndolo de lo que le es más genuino. ¿Genialidad o estupidez? En El séptimo hombre, relato que pone título a la antología, el narrador recuerda el trauma infantil provocado por un maremoto y la desaparición de su mejor amigo, episodio que marcó su vida con culpa y miedo. Años después, el relato se convierte en un intento de reconciliación con el pasado, donde la memoria y el terror natural funcionan como fuerzas persistentes e inexplicables. En Tailandia, una mujer va de vacaciones a Tailandia y allí reflexiona sobre su vida, sobre un aborto y sobre el peso en la conciencia que lleva tras ello. Y así podría pasar lista a todas las adaptaciones, pero sólo os he mencionado aquí algunas ellas para que tengáis el placer de descubrirlas cuando leáis el volumen.

Una de las bases de las historias de Murakami son los vacíos que contienen. ¿Por qué está encerrado el coprotagonista de Sherezade? ¿Es la rana del primer relato un elemento simbólico o real? ¿Qué ocurre tras el final abrupto de Sueño? ¿Cuál es el deseo que pide la chica del cumpleaños en el relato homónimo?

El dibujo de PMGL es aquí uno de los grandes protagonistas de la adaptación, ya que si bien los guiones de Deveney son extremadamente literales respecto a la materia prima de Murakami, aquí la originalidad la pone el artista, cuyo estilo oscila entre lo crudo y lo hiperbólico, un dibujo con garra, con tendencia a una expresividad caricaturesca, que quizá os recuerde a una mezcla entre Dean Ormston (Hellboy), Tony Sandoval (Epidemia de melancolía) o Jerry Frisen (Luchadores Five).

En resumen, tanto si has leído a Murakami como si no, vas a encontrar en El séptimo hombre una colección de relatos desconcertantes hechos con muy buena mano y muy fieles al espíritu del escritor japonés.

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