27 enero 2012

Destacado de las novedades de enero de Random House Mondadori

Peanuts, o lo que es lo mismo, Carlitos y Snoopy, es la obra por la que Charles Schulz ha pasado a la historia. Es la tira cómica por antonomasia, la que todo el mundo conoce aún sin haber leído ni una sola viñeta, sus personajes -sobre todo Snoopy, desligado a veces de sus compañeros de reparto por razones mercadotécnicas- han sido reproducidos en infinidad de productos.
Schulz -autor que, cosa curiosa, fue autodidacta (aprendió a dibujar por un curso por correo)- supo encontrar en Carlitos y Snoopy el equilibrio entre un dibujo amable y una obra protagonizada por niños, con un humor que se alejaba del gag prototípico, consiguiendo una profundidad en los personajes que iría desarrollando a la hora de las décadas. En el mundo de Peanuts, los adultos están vedados -sólo vemos de ellos sus cuerpos, pero nunca su cara-, son los niños los protagonistas, pero estos actúan como mayores, y ése es el gran hallazgo de Schulz que luego sería retomado por tantos otros autores, Quino (autor de Mafalda) el primero. Umberto Eco, que en los años 70 y 80 se apasionó por los estudios semióticos y la cultura popular, dijo de la tira que era "una pequeña comedia humana válida tanto para el lector inocente como para el sofisticado". Y tenía toda la razón, porque Carlitos y Snoopy es una obra de múltiples lecturas, desde la más infantil, que se centra en Snoopy o en las anécdotas más eslásticas, hasta la más filosófica o metafísica, con el telón de fondo de un perdedor innato como Charlie Brown, su eterna cometa enredada en los árboles o los partidos de beisbol donde inevitablemente termina derrotado.
Como los lectores sabréis, Planeta está actualmente editando la obra completa de Carlitos y Snoopy, que constará de alrededor de 25 tomos (a raíz de dos años por tomo, abarcando un total de 50 años de tiras... ¡Se dice pronto!), pero quien no quiera esperar tanto tiempo (hay siete u ocho volúmenes ya disponibles) o le apetezca una visión general de toda la obra en un solo tomo, tiene este volumen de Mondadori -editado en su colección DeBolsillo, donde también se han editado los integrales de Carlos Giménez, que nos da una panorámica muy buena a través de las décadas de la obra magna de Schulz.
Bonus track - Enlace: Artículo del periodista Josep Maria Aguiló, El cumple de Charlie Brown.

23 enero 2012

Reseñas: Scarlet de Bendis y Maleev (Panini), El cuervo de James O'Barr (Glenat)

TdV 168: Espíritus de venganza


· El cuervo. James O'Barr. Glénat, 2011. El cuervo cuenta la historia de Eric Draven, un joven que es asesinado junto a su novia en vísperas de su boda. Un año más tarde, Eric vuelve de entre los muertos para eliminar a la banda que terminó con su vida y su felicidad. Así, convertido en El cuervo, animal que le acompaña y que ha actuado de psicopompos en su proceso de muerte y resurrección, es la personificación del dolor, la locura y la venganza. Ha dejado de ser humano para convertirse en el instrumento del equilibrio universal. Las escenas nocturnas en la ciudad, una ciudad decadente y destruida por su propia maldad, contrastan con los flashbacks, llenos de luz y esperanza, en los que vemos la vida de la pareja, conscientes de que esa felicidad está destinada a truncarse. También destacan las escenas oníricas, llenas de simbolismo, en las que un caballo blanco representa la inocencia, la bondad y el amor que el dolor se encargará de arrebatarle a Eric. Esta nueva edición definitiva mejora la anterior aportando, además de todos los extras que ya había (letras de canciones, portadas de los números en grapa, y dibujos varios) una tapa dura, una nueva introducción del autor, y lo que puede ser más interesante, treinta páginas adicionales que se insertan dentro de la historia rellenando huecos en flashback, además de una nueva coda al final de la historia. Una obra maestra del cómic de la mano de James O'Barr que hay que tener, que leer y que disfrutar. (Hicimos una reseña algo más completa aquí)

· Scarlet. Brian Michael Bendis y Alex Maleev. Panini, 2011. Scarlet es el último trabajo del tándem Bendis-Maleev, que ya colaboró en títulos como Spiderwoman o Daredevil, y que aquí nos trae la historia de una chica que, tras sufrir los abusos de poder de algunos policías corruptos, decide pasar a la acción y liderar un movimiento de protesta ciudadano que no se quedará en manifestarse y levantar pancartas, sino que implicará violencia, mucha violencia. Estamos ante un cómic revolucionario en su sentido más estricto, porque habla de insubordinación, de desobediencia civil. La injusticia y la corrupción del poder son las chispas que hacen explotar a Scarlet, que se erige en cabeza de un movimiento mucho más grande que el que las autoridades que lo intentan sofocar creían que sería. La serie, en este primer tomo, apenas acaba de empezar, y está por ver hacia donde irá, pero su mismo planteamiento es ya perturbador para el lector. Y más en el momento en el que vivimos, en el que hemos visto como este tipo de manifestaciones en contra del sistema no son tan utópicas como algunos pensaban que iban a ser. La verdad es que por ahora la serie es de sobresaliente; el único pero que puedo ponerle a la obra es la manía de Alex Maleev de resucitar el formato de fotonovela en sus últimas obras. En definitiva, una serie que convendrá seguir porque realmente vale la pena, y que proponemos desde ya como de lo mejor del año, aunque a decir verdad se publicase a finales de 2011. (Hicimos una reseña completa aquí)


Breves
· Los timadores. Beto Hernández. La Cúpula, 2011. Los timadores es la nueva novela gráfica de Beto Hernández (Una oportunidad en el infierno, Nuevas historias del viejo Palomar, Hablando del diablo), una historia independiente pero a la vez relacionada con su saga de Palomar, en la que el autor pone en escena una de las películas en las que intervino el personaje de Fritz, la hermanastra de Luba. Una indagación más del Hernández más atrevido en su universo particular.

· Bat Boy. Peter Bagge. La Cúpula, 2011. La Cúpula nos sorprende con otra obra de Peter Bagge (Todo el mundo es imbécil menos yo, Sudando tinta, Other lives), en esta caso unas tiras recopiladas por primera vez desde su publicación inicial en el Weekly Worlds New. Se trata de las aventuras del estrafalario Bat Boy, un engendro del que se sirve el autor para la mordaz crítica a la estupidez y a la política de su país, los Estados Unidos. Republicanos, demócratas, Bin Laden, Martha Stewart... Nadie se salva de la ácida mirada de este autor de Seattle.

· Duérmete ya, joder. Adam Mansbach y Ricardo Cortés. Mondadori, 2011.  Un libro para ir a dormir a los niños pero sólo para padres. ¿Raro? Pues sí. Esta es la curiosa propuesta de Duérmete ya, joder, un extraño cuento infantil para adultos donde el autor va desgranando de forma irónica el hecho cotidiano de acostar a los niños. Las rimas cursis con lunas, estrellas y bebés que se duermen dan paso a los exabruptos de esos pacientes padres que no pegan ojo. Un libro divertido, no apto para niños, y que, sobre todo, disfrutarán los papás.

18 enero 2012

Nuevo Esquitx a la venta

Con un poquito de retraso damos noticia de la salida de un nuevo número de la revista Esquitx, enfocada a los lectores más jóvenes y que se distribuye en los territorios de habla catalana. En este nuevo número de invierno (el número 46), tenéis, entre otros contenidos, las páginas de cómic de Gabi Beltrán, Alex Fito, Jaume Balaguer, Tomeu Pinya, entre otros, y un minirreportaje escrito por servidor sobre tres autores mallorquines que están triunfando en el mercado USA: Guillem March, Tomeu Morey y Paco Díaz, además de las habituales secciones de novedades de libros y cómics, otros artículos y pasatiempos. Se puede comprar en las tiendas especializadas y quioscos, y también hay una versión digital disponible aquí.

16 enero 2012

Reseñas: Batman de Englehart (Planeta) y Drácula de Azpiri y Forges (Ediciones B)

TdV 167: Las alas del murciélago

· Batman de Steve Englehart y Marshall Rogers. Planeta, 2011. Después de unos años de absoluta entrega, Planeta deja de publicar los cómics de DC en España. Han sido unos años en que la gran editorial barcelonesa ha editado, con un ritmo inmisericorde, tanto las novedades como algunas obras clásicas que merecían ser republicadas otra vez. Una de estas últimas ha sido el volumen de Batman obra de Steven Englehart y Marshall Rogers, aunque también participaran en él otros nombres relevantes como Len Wein (La cosa del pantano) o Walter Simonson (Thor: la saga de Surtur). La crítica ha valorado esta etapa del cruzado enmascarado, que se editó originalmente a finales de los años 70, como "el Batman definitivo". Por sus páginas desfilan malvados como el Joker, Pingüino, Clayface o Hugo Strange en lo que se haría llamar "libro de estilo" de Batman, donde, además de reflejar el espíritu del Batman primordial de Bob Kane, la imaginería del mundo del Hombre Murciélago (la ciudad de Gotham, sus excéntricos villanos, etc.) quedaría fijada para la posteridad. Un Batman, además, muy hijo de su tiempo: cada vez más duro, violento; más vengador ("vigilante" le llaman en inglés) que justiciero. En definitiva, se trata de una etapa crucial del personaje y muy definitoria (complementada además con un segundo arco que los mismos autores publicaron en 2005), por lo que su lectura se hace muy recomendada para cualquier seguidor del género de superhéroes.

· Drácula. Azpiri y Forges. Ediciones B, 2011. A veces el mundo editorial nos sorprende con uniones de autores que nunca habríamos esperado. Es el caso de Ediciones B, que arranca la colección de cómics Horreibols and Terrifics Books, protagonizada por los clásicos de la literatura de terror versionados por dos autores nacionales consagradísimos... y diametralmente diferentes. Se trata de Alfonso Azpiri (autor de Mot, Lorna, y de multitud de portadas de videojuegos en los años 80 y 90) y el genial humorista gráfico Antonio Fraguas, más conocido como Forges. Estos dos genios patrios han unido fuerzas para traernos sus particulares versiones, de las cuales Drácula es la primera en ver la luz. Los sensuales y coloristas personajes de Azpiri contrastan con el vampiro, siempre ilustrado por Forges, y cuya desfachatez y peculiar forma de hablar reconocerán los lectores habituales del dibujante. Mientras Azpiri parece ponerle seriedad al asunto, Forges rompe esa seriedad con sus intervenciones descacharrantes. El resultado es una obra heterodoxa, rara, curiosa, y bastante divertida. Aunque Forges juega en un terreno diferente -el del cómic-, logra mantener su personalidad en los diálogos de Drácula, surrealistas y epatantes. El volumen se completa con una serie de extras, tales como "tomas falsas", escenas eliminadas y making offs, donde Forges se siente más a gusto con chistes sin continuidad. En resumen, una obra realmente original y muy entretenida.



Breves 
· Muraqqa'. Ana Miralles y Emilio Ruiz. 12Bis, 2011. Priti es una joven que acude a trabajar al corazón del harén para ensalzar la gloria del imperio mogol del emperador Jahangir mediante sus dibujos, que iluminarán un libro de miniaturas o muraqqa'. De sus conflictos y amistades, en ese ambiente exótico y sensual, versa esta primera entrega de Muraqqa', titulada Vestida del aire, donde el preciosista dibujo y el magnífico color de Ana Miralles (De mano en mano) seducirán al lector.

· Masacre Max: Chalado. Dave Lapham y Kyle Baker. Panini, 2011. El mercernario bocazas de Marvel vuelve al ataque en esta colección Max (es decir, recomendada para lectores adultos), y donde lo que llama la atención son la curiosa pareja autoral: David Lapham (Balas perdidas, Crossed) y Kyle Baker (Por qué odio saturno, You Are Here). En esta serie veremos a Masacre completar diversas misiones a cada cual más sangrienta y sensual. Ninjas, nazis, chicas sexy, humor y mucha sangre es lo que nos depara este cómic.
 
· Pagando por ello. Chester Brown. La Cúpula, 2011.  Chester Brown, por si alguien no lo sabía, es alguien especial. Si en El playboy ya desnudaba su alma para contarnos sus obsesiones con el sexo en su juventud, en Pagando por ello: memorias de un putero nos ofrece un retrato cercano, crudo, realista, personal de su propia experiencia con el sexo de pago. Brown es honesto consigo mismo y con el lector: nos presenta ese tema ciertamente tabú como una crónica sin ambajes. Analizaremos con más detalle este cómic en una próxima reseña.

15 enero 2012

Destacados de las novedades de Planeta de febrero

De las novedades que Planeta presenta para el mes de febrero, queremos destacar una: la reedición de Casos violentos, la primera colaboración entre Neil Gaiman y Dave McKean, un cómic que habla sobre los la memoria infantil y los recuerdos y es deliciosa. Si no la habéis leído, ésta es la oportunidad. Tenéis el resto de novedades de Planeta para febrero de 2012 en este pdf.

08 enero 2012

Reseñas: Supergod, de Warren Ellis (Glenat) y Crónica Marvel (Pearson)

TdV 166: La biblia de los superhéroes
 · Supergod. Warren Ellis y Garrie Gastonny. Glénat, 2011. Warren Ellis no es un autor ortodoxo. Cuando toca un género, lo hace para desarmarlo, para darle un toque personal, una reflexión original, una vuelta de tuerca. Con el género de superhéroes, ya nos habíamos encontrado con un Ellis poco tradicional (pensemos, por ejemplo, en su Doktor Sleepless, o su versión de Iron Man en Extremis, o quizá su obra más conocida, Transmetropolitan). En la recién editada por Glénat obra Supergod, Warren Ellis vuelve a ir más allá para cuestionar los límites y la moral que rodean el mundo de los superhéroes. Nos plantea un escenario apocalíptico al que se ha llegado merced a la insistencia de los gobiernos en crear seres ultrahumanos concebidos como máquinas de guerra. Pero sobre todo, Ellis nos habla de qué hubiera ocurrido si ese monopolio de superhéroes no hubiera sido cosa de EEUU, si tras la IIGM, potencias como Gran Bretaña, la India o Irán hubieran desarrollado su propia tecnología de destrucción masiva. Al igual que Millar en Superman: Hijo Rojo, Ellis cuestiona la hegemonía de EEUU en un contexto postmoderno, derruidas nuestras esperanzas de un primer mundo en paz tras los acontecimientos del 11-S. En este sentido, Ellis es poco optimista y parece decirnos que estamos condenados a la extinción si no nos entendemos. Un cómic transgresor y, sobre todo, que da que reflexionar sobre la naturaleza del poder.

· Crónica Marvel: una historia año por año. VVAA. Pearson, 2009. La editorial Marvel lleva ya una trayectoria cercana a los 70 años, desde que a finales de los años 30, la editorial Timely publicase el primer Marvel Comics, que serían el origen del posterior nombre de la Casa de las Ideas. Desde entonces mucho ha llovido y los cómics han cambiado mucho, pero lo que no puede negarse es que Marvel ha sido fundamental a la hora de entender cómo ha evolucionado el cómic hasta nuestros días. Para analizar a fondo esta cuestión, Pearson publicó el libro Crónica Marvel, una detalladísima historia de la editorial responsable de Spiderman o Hulk, que retrata año por año los acontecimientos más importantes de la editorial. Año por año, casi mes por mes, el libro nos señala la publicación de colecciones clave, o hitos en la trayectoria de sus personajes. Todo aderazado con una guía de hechos históricos y sociales para entender el contexto en el que aparece cada título. Entre los redactores del libro están algunos gerifaltes de Marvel como Stan Lee, Tom DeFalco o Joe Quesada, que aportan su punto de vista como editores. El libro, de unas 350 páginas, se presenta en tapa dura dentro de una caja y a un precio realmente irresistible. Se trata, en fin, de un libro completísimo que tanto los fans incondicionales de Marvel como los investigadores encontrarán sumamente interesante y útil para comprender los cambios por los que ha pasado la más grande editorial de superhéroes.


Breves
· El hijo del legionario. Aitor Sarabia. De Ponent, 2011. El hijo del legionario es una historia familiar desde su título. El protagonista es conocido por ser el hijo de quien es, el legionario Antonio, a quien todo el mundo conoce en Patrocinio. Todos excepto él: "Me he pasado toda la vida intentando conocerle", nos dice. Un divorcio difícil y los desencuentros familiares continuos hacen de la relación del protagonistan con su padre una cuestión espinosa duramnte muchos años. A partir de aquí, Sarabia teje una historia en la que reflexionará sobre las relaciones familiares, mientras va madurando como persona (con sus relaciones, el primer amor, la maduración personal) y como artista. Sarabia usa un estilo deliberadamente naïf y una estructura suelta y desgarbada -nos recuerdo a Juanjo Sáez o a Almendros- para contar una historia cercana.

· ¡Háblame de amor! Robert y Aline Crumb. La Cúpula, 2011. Curioso es el caso que tenemos entre manos: un cómic escrito a cuatro manos entre el genio del underground americano Robert Crumb y su mujer Aline. En la misma viñeta, ambos autores comparten lápices y protagonismo para hablar sobre sus experiencias cotidianas, conscientes de que están creando algo rompedor y original. El cómic autobiográfico llega a un nuevo estadio con esta obra donde las disputas conyugales y las reflexiones metacómicas son el protagonista.

· Peter Pank. Max. La Cúpula, 2011. Se reedita una de las obras más reconocidas de Max, una lectura gamberra y transgresora de la obra de James Barrie pasada por el tamiz de los ochenta y de las tribus urbanas de la época: siniestros, punks, mods... Peter Pank es una obra clave para entender el trazo de nuestro autor, que enlaza aquí su habitual línea clara con la agresividad y rebeldía del comix underground. La edición a todo color restaura el material original, además de portadas e ilustraciones inéditas.

05 enero 2012

Destacados de las novedades de Panini de enero

De las novedades que propone Panini para el primer mes de este 2012, queremos destacar:


Andy Diggle, uno de los guionistas que han renovado personajes como Hellblazer, se despide de su laureada etapa en Daredevil en este tomo. Un buen momento para volver a las aventuras del Hombre sin Miedo.
Tenéis el resto de novedades de Panini para enero en este pdf.

04 enero 2012

The Crow: edición definitiva, de James O'Barr (Glenat)

Leí por primera vez El cuervo hace ya muchos años, cuando Glénat había sacado en cuatro números la serie de James O'Barr. En ese momento no me pareció un gran cómic: con un dibujo mediocre y unos diálogos que se me antojaban demasiado melodramáticos, fue una obra que no me acabó de convencer. Pero El cuervo es una obra que tiene que madurar el lector, escrita desde el corazón, cuyo mayor mérito es el poder transmitir las fuertes emociones del autor a través de las viñetas. Ahora, en la edición definitva que recientemente ha realizado Glénat en un tomo recopilatorio, podemos valorar esta obra como un conjunto cerrado y ampliado con diversas ilustraciones y poemas suplementarios que se encargan de completar el cómic.

La película de El cuervo, a principios de los 90, contribuyó en gran medida a que la estética gótica se pusiera de moda entre el gran público. Gran parte de esa estética ya estaba presente en el cómic de O'Barr, una obra que evidencia su filiación con el movimiento siniestro que surgió tras el punk, y más ampliamente con el neoromanticismo con el que este movimiento tiene algunos puntos de contacto: ahí están, completando el cómic, las letras de The Cure, Joy Division o Rimbaud. El cuervo es una obra oscura, hecha de dolor y desesperación. Es una historia de amor, pero sobre todo es una historia de venganza dura y pura, la venganza poética que todos desearíamos realizar si nos ocurriese lo que le pasa al protagonista.

El cuervo cuenta la historia de Eric Draven, un joven que es asesinado junto a su novia en vísperas de su boda. Un año más tarde, Eric vuelve de entre los muertos para eliminar a la banda que terminó con su vida y su felicidad. Eric, convertido en El cuervo, animal que le acompaña y que ha actuado de psicopompos en su proceso de muerte y resurrección, es la personificación del dolor, la locura y la venganza. Ha dejado de ser humano para convertirse en el instrumento del equilibrio universal. Las escenas nocturnas en la ciudad, una ciudad decadente y destruida por su propia maldad, contrastan con los flashbacks, llenos de luz y esperanza, en los que vemos la vida de la pareja, conscientes de que esa felicidad está destinada a truncarse. También destacan las escenas oníricas, llenas de simbolismo, en las que un caballo blanco representa la inocencia, la bondad y el amor que el dolor se encargará de arrebatarle a Eric.

James O'Barr planifica estratégicamente el desarrollo de los acontecimientos: El cuervo va lentamente eliminando a los secuaces menos importantes, mientras se van dosificando los flashbacks, de manera que en el último capítulo viene a coincidir la rememoración definitiva del asesinato de Eric y su novia y la muerte de todos los pandilleros responsables de aquel acto. El abismo entre lo que siente por dentro Eric y la situación que busca en la calle es lo que propicia el clímax de violencia desatada al final de la obra. Porque estamos ante una venganza sin concesiones: nada que ver con la adulterada versión cinematográfica, en la que los poderes del protagonista están vinculadas al animal que le acompaña, y eso le hace débil ante sus enemigos. En el cómic, Eric no tiene nada que temer, puesto que ya está muerto y su único fin es eliminar a sus asesinos.

El cuervo, así, se convierte en una especie de Redentor oscuro, que muere y resucita por los pecados cometidos. En el libro tres ("Ironía"), la idea se hace patente al yuxtaponer O'Barr las imágenes de una iglesia con las de Eric, la del cañón de una escopeta con la de la cruz de Cristo, con una voz en off que dice 
Existe más de una manera de purificar el alma. Hay absolución, y redención y salvación, y unos medios para justificar un fin. Y si algunos de estos axiomas tienen polaridades opuestas -y en ese momento vemos como se superpone el plano interior de una iglesia con la casa abandonada de Eric- hay por lo menos cierto consuelo en el hecho de que tienen una base común
El cuervo vuelve a manifestarse como el Redentor en la escena en que, a la manera de Jesucristo y la mujer adúltera, salva a la madre de Sherri de las drogas, redimiéndola de su vida de excesos con esa intervención mesiánica, estremecedora, de Eric: 
Vete de aquí, Sandy. Antes de que él te chupe toda la luz de los ojos. Sherri te eserpa. Madre es el nombre de Dios en los labios y los corazones de los niños. ¿Comprendes? ¿Lo comprendes?
(Esta escena está muy bien interpretada en la versión cinematográfica donde es, aún si cabe, más conmovedora cuando El cuervo obra el milagro de extraer la morfina de la sangre de la joven madre yonki). Finalmente, en la masacre final del capítulo "La fiesta del martillo", El cuervo despliega sus brazos para recibir una lluvia de balas a modo de otra crucifixión, que acabará con todos los asesinos de Shelly. Un Mesías oscuro que confiesa a Funboy, justificando su obra: "Lo divino no es menos paradójico que lo malvado. Llevo la corona de espinas que T-Bird colocó en mi cabeza".

Gráficamente, El cuervo es un cómic con, reconozcámoslo, algunos altibajos: desde un estilo más caricaturesco, a otro muy realista, con el uso de lapices, plumillas imitando grabados, claroscurros, expresiones algunas veces cercanas al manga, y otras haciendo uso de viñetas hipercargadas de un realismo sucio y deprimente, hay páginas en las que tenemos a un O'Barr realmente inspirado y otras en las que parece que tiene prisa por terminar. Un detalle que puede pasarse por alto gracias al nivel narrativo y al guión, que, en el fondo, si tiene cierta hondura trágica, es porque lo necesita.


Esta edición definitiva mejora la anterior aportando, además de todos los extras que ya había (letras de canciones, portadas de los números en grapa, y dibujos varios) una tapa dura, una nueva introducción del autor, y lo que puede ser más interesante, treinta páginas adicionales que se insertan dentro de la historia rellenando huecos en flashback, además de una nueva coda al final de la historia.

El cuervo es una obra que nos sumerge en un universo propio: el de una ciudad muerta, de calles sucias, de madrugadas de autopistas silenciosas, de canciones de The Cure que nos alienan de nosotros mismos. El ambiente ideal que nos conecta con lo que debió sentir James O'Barr cuando creó este cómic tras la muerte de su novia en un accidente de tráfico. Leyendo la obra uno consigue entrar en ese infierno privado y salir de él tras la oportuna catarsis. Con todo lo dicho ya, sin duda el lector se perctará que estamos ante una obra, en definitiva, imprescindible.

03 enero 2012

S de Scarlet

[Atención, porque puede contener spoilers necesarios para explicar el sentido de la obra]
Tenía curiosidad por saber qué nos podía traer de nuevo la pareja de autores que coincidían de nuevo en Scarlet. Hace años que seguimos las trayectorias de Brian Michael Bendis (Torso, Alias, Powers, Spiderwoman, Sam & Twitch, etc.) y Alexander Maleev (El Cuervo: Tiempo de muerte, Daredevil, Spiderwoman), y sabíamos que su nuevo trabajo sería, por lo menos, suscitador de opiniones encontradas.
Scarlet es el último trabajo hasta el momento de este dúo autorial. Una nueva obra que, en parte, sigue la línea que hasta ahora nos ha marcado Bendis relacionando los cómics de superhéroes con el género negro, pero va más allá.
En primer lugar, porque intenta crear algo nuevo acudiendo a la experimentalidad. Y para hacerlo, rompe la "cuarta pared", como se dice en teatro, para implicar al lector en la obra. Este recurso no es nuevo en el cómic; de hecho, está presente desde sus más tiernos inicios, y normalmente aporta una nueva perspectiva a la obra. Casi siempre se utiliza de una forma humorística o metaficcional: en el momento en que el personaje entabla un diálogo con el lector es que asume que es un personaje. ¿O no? En Scarlet, este recurso, que se utiliza no puntualmente, sino que es una de las anclas del punto de vista narrativo, es utilizado para implicar al lector, para hacerle reflexionar, y para acercar el punto cínico de las reflexiones del personaje. Bendis necesita implicar al lector. ¿Por qué? Porque el cómic habla de revolución. De revolución social ("revolución americana", dice Bendis, como si sólo pudiera darse en los EEUU. Al inicio de la obra, Bendis seguramente aún no había visto las noticias relacionadas con la Primavera Árabe, el movimiento 15M, y desde luego el Occupy Wall Street estaba a punto de estallar en ese momento). De insubordinación, de desobediencia civil. La injusticia y la corrupción del poder son las chispas que hacen explotar a Scarlet, que se erige en cabeza de un movimiento mucho más grande que el que las autoridades que lo intentan sofocar creían que sería.
Evidentemente, Bendis ha de tener en mente otras obras como V de Vendetta en mente cuando crea Scarlet. Y no digo otros referentes de presentes-futuros distópicos como 1984 o Fahrenheit 451. Al mismo tiempo, busca a un personaje que sea icónico, que llame la atención. Él mismo cita a Maleev en los guiones previos la fuerza de la imagen de El cuervo de James O'Barr, pero sin el regusto siniestro que tenía éste.
Porque en el fondo, Bendis busca una cara anónima para liderar un movimiento popular. Un movimiento de resistencia civil ante el poder y la corrupción, que diga basta a todos los atropellos que los que gobiernan realizan en virtud a la confianza que los ciudadanos depositaron en ellos. Yo veo Scarlet como un cómic muy acorde con los momentos que vivimos. Es en buena parte -dejando ahora las cuestiones experimentales formales, el mérito de la obra como cómic en sí- un cómic de nuestro tiempo; una actualización de la reivindicación anarquista de Moore en V de Vendetta, la legitimación incluso del uso de la violencia ante quienes han violado sistemáticamente los derechos de la ciudadanía. Scarlet mata a diversos policías corruptos, que habían abusado de su posición bien violando chicas, traficando con drogas o asesinando inocentes para cubrirse las espaldas. Y no se esconde: ante el creciente fervor popular que suscitan sus actos (grabados y lanzados a la opinión pública por ella misma) no duda en aparecer entre las multitudes manifestantes y arengarlas. La serie, en este primer tomo, apenas acaba de empezar, y está por ver hacia donde irá, pero su mismo planteamiento es ya perturbador para el lector. Y más en el momento en el que vivimos, en el que hemos visto como este tipo de manifestaciones en contra del sistema no son tan utópicas como algunos pensaban que iban a ser.
La verdad es que por ahora la serie es de sobresaliente; el único pero que puedo ponerle a la obra es la manía de Alex Maleev de resucitar el formato de fotonovela en sus últimas obras. Con lo bien que dibuja este señor (antaño, en su tomo de El Cuervo, o en Daredevil), y lo único que hace es pintar sobre fotografías (igual que en Spiderwoman). Por un lado, le da un carácter como más realista a una historia que es muy cercana, pero por otro, no deja de ser un apaño algo cutre para el inmenso talento que sabemos que tiene Maleev y que parece quererse ahorrar no sabemos por qué motivos.
En definitiva, una serie que convendrá seguir porque realmente vale la pena, y que proponemos desde ya como de lo mejor del año, aunque a decir verdad se publicase a finales de 2011.

25 diciembre 2011

Lo mejor de 2011 (II): Reediciones


Y para terminar nuestro repaso a loque ha dado de sí 2011, volvemos en esta ocasión sobre las reediciones de material previamente publicado que este año nos han llamado la atención. Si no teníais ya el material, ésta es vuestra ocasión de haceros con estos maravillosos cómics:

· Conan - la leyenda: 1-La hija del gigante helado (serie de tomos abierta). Kurt Busiek y Cary Nord. Planeta, 2011. Este año Conan ha vuelto a ponerse de actualidad con el remake en la gran pantalla protagonizado por Jason Momoa, actor que encarnaba a Khal Drogo en Juego de tronos. La verdad es que Conan ya lleva mucho tiempo entre nosotros, y quizá su versión más conocida fue la que dieron de las novelas de Robert E. Howard los cómics de Roy Thomas y John Buscema. Este año Planeta ha rescatado en tomos la colección que Dark Horse inició hace un par de años, en los que intentaba rescatar el espíritu original de las novelas de Conan en esta nueva serie, Conan - La leyenda, que iniciaron dos autores de prestigio: Kurt Busiek y Cary Nord. El resultado es una vuelta a las raíces de los personajes que no sólo gustará a los amantes del personaje, sino a los aficionados a la fantasía medieval y a las aventuras en general. Hablamos del cómic un poco más extensamente en abril.

· La cosa del pantano (3 tomos, uno por aparecer). Alan Moore y VVAA. Planeta, 2011. Otra de las reediciones más esperadas es la que también ha recogido planeta en tres tomos (queda pendiente uno por publicar, que será editado por ECC). La cosa del pantano es sin duda una de las obras maestras del cómic en general y de Moore en particular; el guionista británico consiguió de un título en horas bajas de DC hacer una obra maestra del terror y la introspección psicológica, haciéndose dueño de un personaje al que exprimió al máximo, dándole una vuelta de tuerca a su origen y relatando con él las aventuras de un ser elemental, con todo lo que ello conlleva. Metáfora del viaje iniciático, de la vida como camino, de la armonía universal, reivindicación ecologista, revisión de los mitos americanos, adaptación de Orfeo y Eurídice... La cosa del pantano es una obra maestra con todas las letras, una lectura necesaria para entender el viraje que experimentaron en los años 80 los cómics de superhéroes hacia un enfoque más adulto. Lo reseñamos en febrero y en septiembre.

· Voodoo Child: la leyenda de Jimi Hendrix (tomo único). Martin I. Green y Bill Sienkiewicz. Glénat, 2011. Glénat recuperó este año la extraordinaria biografía en cómic dedicada a Jimi Hendrix dibujada por el no menos extraordinario Bill Sienkiewicz. Una obra deslumbrante tanto en lo gráfico como en la aproximación que se hace a la genialidad de este artista que tan prontamente nos dejó. El conjunto es una obra monumental, al que lo único que le falta para tener un diez como conjunto es que se venda con un cd de la música de Hendrix para acompañar la lectura. Hablamos de esta obra en febrero.

· Starman (6 tomos). James Robinson y Tony Harris. Planeta, 2011. Starman es una de esas series que nunca tuvo el eco o el impacto de un Sandman, o un Animal Man, o una Cosa del Pantano, quizá porque su guionista no era un Gaiman, un Moore o un Morrison. Pero lo cierto es que esta serie regular, que abarcó un número importante de entregas, fue la obra titánica de un guionista consciente de querer contar una historia y controlándola férreamente desde el principio hasta el final. Starman entra de lleno en el género de superhéroes, pero le da su toque personal: un héroe que no quiere ser héroe; una reflexión sobre las relaciones paterno-filiales, sobre el peso de la responsabilidad. Junto a la brillante tarea de Robinson a los guiones, nos encontramos a un Tony Harris que tuvo un vasto terreno por explorar y en el que poder experimentar y apuntalar su peculiar estilo anguloso y claroscuro. Reseñamos su primer número en abril.

· Vida y muerte del Capitán Marvel. Jim Starlin y VVAA. Panini, 2011. Otro título que cae de lleno en el territorio de los superhéroes pero que sabe superarlo inteligente es esta obra de Jim Starlin, escrita tras la muerte de su padre. Tras las aventuras del Capitán Marvel, un héroe galáctico como toda la rama Marvel de aventuras como krees, skrulls, shi'ars, y tantas otras razas estelares, Starlin sabe trascender el género para contar una historia que habla de la vida de la fama, y en ocasiones nos parece entrever en ella ciertos ecos de los tratados del arte de bien morir renacentistas, contando la muerte del personaje. Estamos ante un momento importante del universo Marvel: no es cada día que uno de sus personajes muere para no volver jamás (como debería, por otra parte; pero ya sabemos que la idiosincrasia de estos peculiares universos se rige por leyes muy complicadas). En definitiva, un cómic que supuso un hito en el género cuando apareció por primera vez. Hablamos de él en mayo.

· American Splendor 1. Harvey Pekar y VVAA. La Cúpula, 2011. Harvey Pekar es uno de los autores más importantes del comix norteamericano porque supo llevar el medio a un nuevo territorio: el de lo familiar, de lo cotidiano, de lo real. Hasta ese momento, pocos podrían sospechar que las poco interesantes historias de un tío mediocre, metido en un trabajo aburridísimo, y preso de las más diversas manías, podían ser ni remotamente atractivas. Pero Pekar lo consiguió (quizá parte del mérito tiene que llevárselo Robert Crumb, amigo personal de Pekar y uno de los responsables de que éste tomara los lápices para narrar su propia vida), abriendo la puerta al cómic de rasgo autobiográfico y de paso inaugurando una nueva perspectiva del medio, en el que ya no hacía falta contar las historias de seres enpijamados que salvaban al mundo del apocalipsis. Lo reseñamos en mayo

· Animal Man (tomo único). Grant Morrison y VVAA. Planeta, 2011. Otro caso curioso en el mundo de los superhéroes. Grant Morrison es un guionista del que se puede esperar de todo menos una serie ortodoxa. Siempre nos sorprenderá con algo curioso, y ése es el caso de Animal Man, una serie regular del universo DC que durante 26 números estuvo escrita por este autor, y durante los cuales se apropió totalmente del personaje para contar historias relacionadas con la ecología, los derechos de los animales, e incluso llegando a experimentar sobre la propia voz narrativa en los cómics. La época de Morrison en Animal Man representa, pues, una etapa cerrada, autosuficiente y brillante como pocas, a la altura de los otros grandes nombres que publicaban en ese momento (Gaiman, Moore...). Hablamos de él en junio.

· Todo Barrio (tomo único). Carlos Giménez. Random House - Mondadori, 2011. Mondadori, con muy buen tino, ha ido reeditando estos años las series de Carlos Giménez en integrales. En octubre le tocó el turno a Barrio, una especie de continuación natural de otras de sus obras regulares, Paracuellos y Malos tiempos, en los que somos testigos de las historias cotidianas de la posguerra española. Desde un punto de vista cercano, con historias sencillas y verídicas, Giménez nos acerca al drama de una sociedad que tenía que bregar con la inmensa pobreza del país, el miedo, la censura... pero también con la picaresca. Giménez ofrece una mirada tierna, pero descarnada, sin omitir pasajes grotescos, pero también sabe ver la otra cara, y darnos momentos más dulces o jocosos, puesto que, puestos a ofrecer un fresco de la época, el mosaico tiene que ser completo. Giménez consigue así trazar ese retrato de la época de forma vívida y sentida. Barrio es una de esas obras que ha vertebrado el cómic español. Hablamos de ella en octubre.

· El discurso del cómic. Luis Gasca y Román Gubern. Cátedra, 2011. Como colofón, no podemos dejar de reseñar la reedición de un clásico de la teoría del cómic como es El discurso del cómic de Gasca y Gubern, un libro de referencia para los investigadores del medio que hacía muchos años que Cátedra había editado y que ahora ha visto reeditado en un nuevo formato. Publicado este año en tapa dura, con un tamaño superior, con más de 500 páginas, corregido y actualizado, El discurso del cómic es un ingente trabajo que recopila el inventario de convenciones utilizadas en la narrativa gráfica, con más de 1.600 ejemplos en viñetas que van desde los clásicos de principio de siglo XX hasta cómics editados muy recientemente. El trabajo de Gasca y Gubern, mejorado y ampliado desde sus ediciones anteriores, que databan ya de 1988, se pone al día en un análisis pormenorizado sin precedentes. Este verdadero corpus semiótico para entender el lenguaje del cómic resulta tanto una lectura amena para el interesado en la materia como un verdadero apoyo para los investigadores. Un clásico que hay que tener.