Otro acierto más de Garbuix Books, así pues: Cuestión de suerte, de Cécily de Villepoix. Un cómic dedicado no sólo a los descubrimientos científicos, sino también a la historia que llevó a ellos o las trabas que encontraron por el camino.
He de empezar con una pequeña crítica constructiva: el título, Cuestión de suerte (matiz presente ya en el original Au petit bonheur la science, "la ciencia de manera improvisada"), parece incidir en la serendipia que llevó a algunos de los grandes descubrimientos de la ciencia. No nos quedemos en la anécdota: si en la ciencia moderna se llegó a los resultados a que se llegaron, fue porque los científicos estaban trabajando en esa dirección y un suceso inesperado consiguió encajar las piezas. En absoluto debemos tener el pensamiento simplista de que, por ejemlpo, Edison estaba durmiendo debajo de un árbol, le cayó una manzana en la cabeza, y ¡eureka!, he aquí la teoría de la gravedad.
En Cuestión de suerte, encontramos una primera sección de casualidades en el camino de la ciencia (el descubrimiento de la anestesia, la radioactividad), pero precisamente la autora se ocupa de darnos contexto suficiente para que entendamos los precedentes (¿no se había hecho ciencia hasta el siglo XVIII? ¡falso! Lo que no tenían era método científico), y sobre todo, los obstáculos, reticencias, incluso luchas personales por los que muchos descubrimientos pasaron.
Pero el título tampoco hace justicia al resto de secciones del cómic, porque nos encontramos otros tres capítulos, agrupados por temas: la ética y la moral relacionados con la ciencia (el descubrimiento del LSD, la bomba atómica...), la importancia de los sesgos machistas en la medicina (el avance de la ginecología, la historai de los tests de embarazos...) y finalmente la práctica de disciplinas pseudocientíficas y su historia (hipnosis, homeopatía, pensamiento positivo). Especialmente interesante me parece este último capítulo, dedicado a desmontar falacias y chiringuitos que a día de hoy tienen en las redes sociales campos más que abonados para que piquen los tontos. Personalmente no había leído nada más contextualizado y razonado que "La formula mágica", cuando la autora se dedica a desmontar el cuento de la atracción del pensamiento positivo, El secreto y otras supercherías de ese tipo.
De Villepoix (ayudada por otros escritores en tres de las doce historias del volumen) sabe utilizar muy bien los resortes del cómic para hacer de esta una lectura didáctica pero amena. El dibujo es funcional y poco vistoso. Cierto que a veces abusa un poco del texto (en el género documental, es algo que es difícil de rehuir), y que en algunos conceptos más complejos se hace más difícil de entender -cuando explica la estructura del átomo, por ejemplo-, pero con todo el balance final es más que positivo. Es más, considero que por su tono, tipo de lenguaje y estilo divulgativo, sería una lectura óptima en cualquier asignatura de ciencias en la ESO o Bachillerato.

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