El problema de este cómic no estriba en su apartado visual. Oriol García es un dibujante de una amplia trayectoria en el cómic histórico (Cavall Fort, Temps d'espases, Traç del Temps). García Quera hace seguramente lo que le mandan, en un dibujo del que destaca sobre todo la fuerza del lápiz y un color análogico y muy contenido en su paleta, y que contribuye a delimitar pasado, futuro y sueño.
Lo que ocurre es que Montefusco ha intentado poner en metáforas la historia de su banda, con unos inicios humildes, una entrada en la popularidad, la tentación de la industria, que pone en peligro tu propia identidad a cambio del éxito, y luego, a través del vínculo familiar y del amor, el redescubrimiento de por qué empezó todo. Esta historia, ambientada en un pasado medieval anacrónico, viene aliñada por unos textos que entiendo que son las letras de ese nuevo trabajo de la banda que se publicará en otoño y al que complementa el cómic (o me da la sensación, por el tipo de texto, su rima interna, etc.). El problema es que el conjunto chirría. Las letras -asumamos que lo son- van por un lado y las imágenes por otro, y para que ese recurso funcione tienes que ser muy bueno: los dos discursos, imagen y palabra, tienen que ser complementarios, no independientes. De hecho, en una segunda lectura en la que obvié todos los textos, la historia que parece contar el cómic me resultó más inteligible.
Lo dice el guionista en las primeras palabras de la primera página: "¿Cómo explico esto?". En general, me da la sensación de que Vida y obra de un titiritero es una obra muy personal, tanto, que las referencias (al menos, desde alguien que no conoce ni la trayectoria de su guionista, ni su grupo - ¿por qué el grupo de titiriteros borra un cartel de The Carpenters?) creo que quedan demasiado veladas (lo que la contraportada califica como "un universo simbólico íntimo") y algunas decisiones no llegan a entenderse. ¿Por qué hay personajes sin cara? ¿Quién es la mujer que el protagonista se encuentra en la cumbre, al final de la historia? ¿Qué representa el cordero sin las patas traseras de la portada? La pelota, al final, pasa al tejado del lector, y tal vez el lector sepa qué hacer con ella, o tal vez no. Quiero pensar que lo que realmente es Vida y obra de un titiritero es el storyboard de un videoclip para la vuelta de Standstill que hubiera resultado muy caro de realizar.

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