20 julio 2026

'Marvel Limited Ed.: El Castigador #1' de Mike Baron, Klaus Janson y otros (Panini)

El tomo Marvel Limited Edition El Castigador recoge los primeros 20 números (o casi, porque se cuela un número de Daredevil) de la primera serie regular del entrañable Punisher. Y digo entrañable porque este personaje que apareció en las páginas de Spiderman, si no recuerdo mal, como una figura ambigua, más malo que bueno, y que siempre se ha enfrentado al Trepamuros y a Daredevil por sus métodos expeditivos, es fruto de una época muy particular, y en esta serie eso es precisamente lo que encontraremos. Frank Castle, alias Castigador, es fruto de una época conservadorista, de desconfianza en el estado, donde se ha perdido la fe en las instituciones y sólo queda la justicia privada, y qué mejor época mundial para ello que los 80. Es la época de las películas de Stallone, de Chuck Norris, de los vigilantes... Y efectivamente, esto es lo que vamos a encontrar aquí. Este Castigador es como ver una película de Charles Bronson, con todo lo bueno y lo malo.

Porque el Castigador es un retahíla de tópicos de los 80 (bueno, en ese momento quizá no eran tópicos, era lo que se respiraba): carteles de droga latinoamericanos, supremacistas, radicales islamistas, sectas religiosas, psicópatas... ¡incluso una referencia nada velada a los asesinatos de Charles Manson! En definitiva, un festival de testosterona y muertes que ponían a prueba el Comics Code, y una tendencia de Mike Baron -el guionista- de convertir en los secundarios en personajes desechables que hoy Marvel seguramente le prohibiría. Pero esa retahíla no impide que el cómic funcione, al contrario. Este Castigador, que incluye números publicados entre 1987 y 1989, se lee de forma muy agradable, sobre todo si te gusta el cómic de la época o sabes a lo que vas.  

El plantel es de admirar ciertamente: Mike Baron (Nexus), Klaus Janson (entintador habitual de Miller y de Byrne, y aquí dibujante), Whilce Portacio, Scott Williams, Kevin Nowlan, Ann Nocenti y Romita Jr. (guionista y dibujante, respectivamente del número de Daredevil), Mark Texeira (aunque sólo un número e irreconocible). Una de las cosas que uno piensa mientras lee es la suma importancia que tienen los entintadores sobre el lápiz que entintan. Aquí, al ver el arte de Klaus Janson, uno no puede evitar pensar en Miller y en cierta forma en Byrne, y con Scott Williams, también entintador habitual de Jim Lee, sobre los dibujos de Portacio me pregunto ¿qué tomaron unos de los otros y viceversa). No es que Portacio, que toma los lápices a partir del número 8, sea muy santo de mi devoción, pero la nómina de por sí ya anima a tomar el libro. Uno de los puntos álgidos del tomo, por cierto, es una historia incluida en un Punisher Annual, en el que Microchip obtiene una historia como protagonista, y está realizada por dos autores desconocido. Y sin embargo, su soplo de aire fresco vale la pena.

En definitiva: muertes a cascoporro, sólo los crossover imprescindibles (en 20 números, Punisher sólo se había cruzado con Daredevil), incluso algo de sexo, y todos los enemigos de la América de los 80 representados y castigados por nuestro personaje. Poco más se puede pedir a este personaje. Otros guionistas (Garth Ennis, por ejemplo), ya se encargaría de darle más profundida y madurez, y de renovar su cabecera Pero en estas páginas es donde se encuentra la esencia del Castigador.  

Y una última apreciación: me encanta que Panini (o Marvel) saque estas ediciones bien gordas, en tapa dura, con papel poroso y no satinado, que permiten disfrutar mucho más del color, que también es el original. No he visto errores peores en las ediciones de los últimos 15 o 20 años que el sustituir el color de la época por otro digital. Aquí, afortunadamente, tenemos el material tal como se publicó, en formato de calidad (aunque el encolado no me acaba de gusta), y con un buen puñado de extras. De seguro voy a caer con el tomo o tomos siguientes. 

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