29 julio 2026

'Valentina y el amor verdadero', de Gene Luen Yang y LeUyen Pham (Astiberri)

El mejor día del año para Valentina es San Valentín (valga la redundancia). Desde pequeña ha celebrado con ilusión esta festividad, y ha felicitado a sus compañeros de colegio y a su padre con su manifiesta buena voluntad. Pero cuando llega la adolescencia algo pasa, y es que su abuela le advierte de que su familia está maldita en cuestión de amor: descubre que su madre les abandonó y que quizá esto del querer es más complicado de lo que ella pensaba. Por eso, su amigo invisible (una mezcla sacro-profana de Cupido y el San Valentín histórico) quiere hacer un trato con ello: tiene un año para encontrar el amor verdadero o entregarle su corazón, no querer más y por ende no sufrir. Y en todo ello, Valentina se cruza en el camino de Leslie. Y de Jae.

En Valentina y el amor verdadero (nombre con el que se publica la originalmente novela gráfica Lunar New Yor Love Story, título sin duda abigarrado para traducir), Gene Luen Yang y Leuyen Pham nos entregan una voluminosa novela gráfica coming-of-age en la que las dificultades del amor se ven tratadas desde el crisol de las diferentes emociones. Por una parte tenemos el amor y la pérdida, representados en el padre de Valentina, que oculta a su hija parte de su historia pasada; tenemos a Valentina entrando en la adolescencia y viviendo el amor de diferentes maneras, descubriendo sus emociones y también su correspondencia en la otra persona. Se habla de amor verdadero, amor "de usar y tirar", de amistad... Y en todo ello, el contexto de una comunidad asiático-americana (coreanos y vietnamitas), y el acierto de las autoras en usar las danzas del león del año nuevo lunar de su cultura, que finalmente se revela como una metáfora bastante acertada para el tema.

Gene Luen Yang (Superman contra el Klan, Chino americano) escribe este cómic que ilustra de forma primorosa LeUyen Pham. A esta última no hemos tenido el gusto de verla prodigarse mucho en nuestro país (ha ilustrado casi un centenar de libros infantiles), pero su estilo, que me recuerda en cierta forma a Jen Wang, mezcla de cartoon Disney y estilo vintage, se desarrolla con un lápiz sumamente expresivo: consigue con sólo unos gestos dotar a los personajes del matiz exacto que tienen que expresar. Ambas autoras entregan una historia que podría ser muy de telefilm de sábado por la tarde, o de película de Pixar (de hecho, creo que sería muy adaptable, si no fuera porque no es exactamente para un público infantil), pero con decisiones narrativas y estéticas muy interesantes: todas los tocantes a la representación del fantasma de San Valetín, o la danza de los leones, o cuando la narración se hace más abstracta por un flashback.

Valentina y el amor verdadero resulta una lectura muy agradable que nos habla de que amor y dolor van unidos, lo queramos o no, y que no hay soluciones fáciles en la vida. 

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