Shinsuke Yoshitake es el autor que, en mi opinión, más buen trabajo está haciendo para llevar la Filosofía a los más pequeños. Sus libros siempre orbitan sobre temas aparentemente inocuos, pero que llevan implícita una reflexión profunda sobre aspectos inherentes al ser humano: la identidad, la muerte, la eternidad... Si a esto le añadimos su exagerada y fecunda imaginación para crear situaciones estrambóticas y divertidas, nos encontramos con uno de los autores LIJ más originales del panorama.
No hay libro de Yoshitake que uno no pueda recomendar: La curiosa librería es una carta de amor al mundo de los libros, que se complementa aquí con la desbordante imaginación del autor; ¿Cómo será el más allá? es una mirada reflexiva (y esperanzada) a la muerte y a las preguntas que plantea; la autopercepción y la corporalida en Este robot soy yo...
Pues bien, en Tantos futuros como puedas imaginar Yoshitake se permite ejercer de optimista irredento, y planta cara a los agoreros del determinismo para hablar de que el futuro no está escrito: de que el ser humano tiene la magnífica capacidad de poder transformarlo. Y esa poderosa arma tiene que ser utilizada con sentido común y esperanza. El futuro no está marcado por el destino: será lo bueno, malo o divertido que nosotros queramos que sea (y ahí, como marca de la casa, el autor tiene la gracia de usar su desaforada imaginación para construirlo).
Yo creo que la virtud de Yoshitake es precisamente su honestidad, su facilidad para tratar temas adultos, y a veces disparatados, con los niños. Y el autor lo demuestra a cada nuevo título que publica. Y este nuevo álbum, Tantos futuros como puedas imaginar, es una prueba de ello.

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