
Megalex nos propone un futuro distópico y ultratecnológico en el que el planeta Giradiós ha sido convertido en una inmensa masa metálica llamada Megalex. En ella, las leyes que rigen ordenan la adicción obligatoria a una sustancia llamada SPV, la prohibición de todo tipo de trabajo y la reproducción biológica. Los seres humanos existentes son creados por una matriz biomecánica y tienen un control de vida que sólo les permite vivir 40 años. Paralelamente a esto, no todo el planeta ha sido arrasado por las máquinas. Quedan dos vestigios de vida, el bosque y el mar, que aún restan indómitos. Desde ahí se encabeza la resistencia para derrocar Megalex.
Jodorowsy, por tanto, juega con este escenario postapocalíptico en el que encuadrar la lucha entre tecnología y naturaleza, libertad contra opresión, rareza contra uniformidad. A pesar de que el punto de partida no es necesariamente muy novedoso, el discurso de Jodorowsky insiste sobre todo en la naturaleza destructora del hombre y de su virtual salvación. La historia de engancha y el dibujo de Beltran (éste último con un color y unos fondos realizados con las últimas tecnologías informáticas en los dos primeros tomos, y cuyo resultado es un dibujo hiperrealista, erótica y violentamente sugerente a la vez) se adapta espectacularmente a la trama. En definitiva, Megalex es un clásico contemporáneo del género y su reedición integral se antoja muy conveniente y oportuna.
2 comentarios:
Jolin, lo pintas increible!! tendré que echarle el guante a la que pueda.
Saludos.
Redios, que la pasta no llega para tanto!
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