22 agosto 2019

‘Spiderwoman 3: Cambio de marcha’, la maternidad y Jessica Drew

Spiderwoman 3
Dentro de la renovación en la que se encuentra inmerso el universo Marvel en los últimos años, grandes crossovers aparte, destaca la importancia progresiva que han conseguido los personajes femeninos y que han intentado atraer a un nuevo público cada vez más heterogéneo. No ya los cómics, sino las historias de superhéroes no son sólo coto de postadolescentes masculinos, parece querer decirnos la editorial de la Casa de las Ideas, sino que hay historias para todos. Pero esa afirmación tiene que certificarse con actos, y ahí están títulos que, en diferentes medidas, lo han logrado: la Hulka de Charles Soule (que antes de ser guionista era abogado, como la protagonista) y Javier Pulido, la Ms. Marvel de G. Willow Wilson, o la Bruja Escarlata del veterano James Robinson, a pesar de que en esta renovación lo que de verdad se echa de menos es la autoría femenina, que de verdad podría suponer una diferencia y un ejemplo de que realmente pueden cambiar las cosas.

De esta manera, uno de los cómics que destacó en 2016 en este renovación marveliana fue la nueva cabecera de Spiderwoman. En España, el tomo es el tercero en la numeración de los volúmenes 100% Marvel, pero en realidad recoge lo que sería el inicio de la quinta serie regular de la cabecera protagonizada por Jessica Drew. Así que, aunque no lo parezca, el cómic puede leerse absolutamente sin necesidad de los dos anteriores. En él, encontramos a Spiderwoman haciendo equipo con el ex periodista Urich y el ex villano Puercoespín trabajando en una agencia de detectives. Nuestra superheroína está embarazada, y además en avanzado estado de gestación, lo que la obligará a tomarse las cosas con cierta tranquilidad (lo que señala el título del tomo), aunque con el carácter de Jessica Drew eso será difícil. Pero lo cierto es que a los problemas les da igual si Jessica está encinta o no, y las situaciones complicadas se sucederán una tras otra.

Dennis Hopeless sabe navegar entre dos aguas: la de un personaje que le pide otro tipo de narrativa, más costumbrista e intimista, y la necesidad de seguir una historia de superhéroes tradicional. Y quizá lo que hubiera marcado la diferencia habría sido seguir lo primero y dejar lo segundo, que es lo que se ha estado haciendo en Marvel durante los últimos cuarenta años. Era el momento de apostar por algo diferente. Y es cierto que el cómic es muy entretenido: cómo Spiderwoman se libra de los skrull en la clínica ginecológica con la ayuda de varias alienígenas embarazadas es bastante divertido. O incluso la parte más humorística, que apela a los lugares comunes y tópicos del embarazo y el postparto, en los últimos números del tomo, consigue una lectura bastante agradable. Pero Hopeless podría haber ido más allá, podría haber hecho de la criatura que va a nacer el principal protagonista, y un momento como el de Jessica dando a luz se desaprovecha de una manera importante. También el hecho del misterio sobre quién es el padre de la criatura es algo raro: en un principio, parece centrarse en el chismorreo en sí, para luego ser solucionado muy rápidamente con una confesión de Jessica Drew a Carol Danvers.

Javier Rodríguez (Daredevil) está fantástico en el dibujo, y el conjunto se salda con buena nota, pero dado que el tema del embarazo, desde el punto de vista puramente femenino, ha sido muy poco tratado en Marvel (Bruno Orive nos hace una pequeña cronología en la introducción del tomo, pero no queda demasiado claro), esta Spiderwoman podría haber sido un cómic mucho más atractivo si hubiera tenido más voluntad de ruptura, más inquietud de ponerse del lado feminista. En definitiva: como cómic, se salda con una buena nota; como cómic diferente, le falta un noséqué para ser completo.

[Reseña originalmente publicada en Fancueva]

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